martes, 1 de julio de 2014

Principios Básicos de Electroterapia. ¿Por qué no nos gusta?

A los fisioterapeutas no les gusta la electroterapia.

            Ahí va otra de esas afirmaciones tremendas. Repetidas. Lapidarias. Y ciertas. ¿Cierta? ¿Por qué? Seguro que alguno responde que porque no funciona... pero para eso ya escribí el post anterior. Y entonces... ¿por qué no nos gusta la electroterapia?

            Vamos por partes. Que a un fisioterapeuta no le guste la electroterapia no tiene en si mismo nada de particular, del mismo modo que hay compañeros a los que no le gusta trabajar con técnicas invasivas, con niños, con manipulaciones o con masajes, o igual que hay gente a la que no le gusta la carne, el pescado, o los huevos. Hablando de huevos, es como si a Ferran Adrià no le gustase hacer huevos fritos y prefiriese hacer esferificaciones. Llamativo. Curioso. Pero nada más que eso. El problema es si a ningún cocinero del mundo le gustase hacer huevos fritos (siempre estará Lucio para resolverlo). Eso sería extraño. Y sin sentido. Pues eso es lo que nos pasa. Que no nos gusta hacer huevos fritos. Pero tampoco queremos que otros los hagan, no vaya a ser que les salgan bien y la gente empiece a pedir huevos fritos cuando viene a consulta. 

            Ya os dije que este año he tenido tiempo de reflexionar y conversar con algunos compañeros sobre preguntas "eléctricas"... y tengo ganas de compartir algunas respuestas...

- la electroterapia no nos gusta porque no le gustaba a los profesores que nos la enseñaron.
            Como les pasa a los niños, que si de pequeños han visto que en casa nunca se leía un periódico determinado, y si además sus padres les decían que ese periódico no valía para nada, es muy difícil que de mayores lo compren. Pues eso. Profesores que cuando te enseñaban como funcionaba una corriente lo hacían con la misma pasión con la que hubiesen hablado de la reproducción de la ameba salvaje en el Atlántico Norte (y con mucho menos conocimiento) y que te decían que eso era una tontería. Así es muy difícil que algo llegue a gustar. Profesores que te decían que ellos nunca usarían la electroterapia porque la "verdadera" fisioterapia era la terapia manual... No, ninguno de nuestros héroes cuando estudiábamos blandía un ultrasonido en una mano y unos electrodos en la otra.

- la electroterapia no nos gusta porque no la entendemos.
            Esto es hijo de lo anterior. Si no sabemos lo que sucede es muy difícil que lleguemos a apreciar la importancia y la utilidad de ciertas cosas. Hablando de fisioterapia, puede no gustarme el Drenaje Linfático Manual, pero no puedo no reconocer y apreciar los beneficios que aporta en ciertas patologías. Es como si delante del Guernica, o de la Iliada, no fuesemos capaces de entender lo que aportan, más allá de nuestras preferencias. Para poder opinar de algo hay que conocerlo bien. Y por mucho que la electroterapia sea una competencia exclusiva de los fisioterapeutas... pocos pueden decir que la entienden... y claro, si escogemos las terapias porque nos gustan o no nos gustan, todo eso del razonamiento clínico ya os digo dónde va a acabar...

- la electroterapia no nos gusta... porque nos quita protagonismo...
            Vamos a decir la verdad. A veces los fisioterapeutas vamos un poco de divos, de "arreglar con las manos aquello que no funciona" (luego nos preguntamos porque la gente nos confunde con chamanes, o porqué la gente confunde a los chamanes con fisioterapeutas, igual la respuesta tiene que ver con esto). Claro. Las "terapias instrumentales físicas" (toma eufemismo para no decir electroterapia) nos hacen parecer algo menos divinos... qué aburrido es eso de que el centro del tratamiento no sean nuestras manos y sea una lamparita, o una maquinita que hace bip bip... y sobre todo... ¿qué bajón a nuestro ego, no? (menos mal que en internet no se pueden dar -1, que si no, esta afirmación se iba a hinchar a recibirlos) Pues noticias frescas para los que todavía no lo han asumido... no son nuestras manos las que curan,... y si no son nuestras manos, qué más dará hacer una manipulación, un ultrasonido, o enseñar un ejercicio. Nuestra obligación es buscar la mejor terapia para el paciente, no la que más me guste a mi...


            Muchas gracias y buena lectura.

7 comentarios:

  1. El problema con la electroterapia no lo tenemos los fisios. O sea, lo tenemos, porque que levante la mano el primero que no haya pasado meses o años enchufando gente por orden del RHB. Pero es algo que tenemos superado aunque dé para chiste.

    El problema lo tiene, y gordo, nuestra reputación. No hay que ser una lumbrera para ver que la mayor parte de la población ha pasado (como única experiencia de fisioterapia) por servicios donde SOLO se usa electro. Nada más. No se toca. No se venda. No se pregunta. SE ENCHUFA. Y no un día: Semanas (días múltiplos de cinco).

    Me puedo extender en los detalles, pero creo que no hacen falta ejemplos. La electroterapia es una patada en las costillas de la fisioterapia de la que nos costará recuperarnos, derivada de la masificación de los servicios, la mala jefatura de los mismos y el modelo de negocio de las policlínicas.

    Como tú dices, no se le puede coger manía a un tomate, pero si duermes, vives y trabajas en un campo de tomates, y te alimentas sólo de ellos, te garantizo que te quedarán pocas ganas de comerte uno por propia voluntad. Y no digamos a los demás, que estarán hartos de tu peste a tomate.

    ¿Me explico?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Carlos,
      Te explicas perfectamente. Lo primero, gracias por tu aportación... Coincido y comparto todo lo que dices... yo también me pringué de tomate muchas veces... (rotaciones de quince días que parecían eternas)... Pero lo que quería provocar mi reflexión es que el problema no está en la electroterapia, sino en la aplicación de técnicas sin pensar... (piensa en los compañeros que hacen masajes en balnearios...) en ningún caso creo que debemos pensar que por haber cocinado mal los tomates son los tomates los malos... quizás son los cocineros los que no han sabido darle el punto... Siempre pensando en el tomate, si no recuerdo mal y aprovechando la metáfora que ofreces, durante mucho tiempo los países anglosajones lo consideraron como veneno y recomendaban no comerlo... pero han sabido evolucionar... La pelota, como siempre está en nuestro tejado... el problema es que defender algo que no gusta a veces parece un contrasentido...

      Eliminar
  2. Exacto Luis. Lo fácil (si queremos hacer un chiste en 140 caracteres) es rajar de la electro, que total, no se queja y es fácil de atacar.

    Pero el meollo es el aplicar técnicas (con crema o sin ella) sin razonamiento clínico. La fisioterapia pasará por ahí (en conjunto) en algún momento. Lo que nos cueste llegar a ese hito temporal, sólo hará que el proceso sea más doloroso.

    ResponderEliminar
  3. Plas, plas, plas. Eso es lo que quería que las mentes pensantes pensasen... aunque seguro que algunos ni siquiera con esas...

    ResponderEliminar
  4. Algun libro o web que merezca la pena y sea una guia util de como aplicar la electro?llevo tiempo buscando algo decente y no encuentro nada... Creo que puede ser util siendo constante y aplicandola con los debidos parametros,y el problema es que se usa como "fisioentretenimiento".

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No he tenido la posibilidad de leer la obra completa, pero los capítulos que he podido leer de "Electroterapia en Fisioterapia" (Rodriguez Martín. Ed. Panamericana. 2014) parecen bastante claros y pueden dar una idea global. Para profundizar más, hay que hacer búsquedas específicas por cada tema...

      Eliminar