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lunes, 10 de mayo de 2021

¡¡¡¡Que viene el lobby!!!!


Y el lobby vino. Con autobuses, con metro, con taxis, vaya a usted a saber. Llegó con tanta fuerza que tuvieron que dejar en la puerta a compañeras de otras comunidades “No, nosotras no podemos entrar, no estamos colegiadas aquí. Pero nos han dicho en clase que había que venir y hemos acompañado a nuestras compañeras”. De eso va la democracia, de movilizar a la gente para votar, toda la que haga falta, aunque no puedan. Como cuando en Galicia votaban los muertos y la izquierda se quejaba de que, si iban a votar los muertos, lo correcto sería que al menos votaran los de las dos partes.


Y el lobby vino. Con las ideas tan claras y los votantes tan leídos que ante la segunda votación (aquella que ya no se mencionaba la osteopatía….) preguntaban a quién correspondía “Y ahora a esto ¿qué hay que votar? ¿Se vota que sí o que no? Que no a todo”. Me encantaría decir que estos comentarios son inventados. Pero la realidad supera siempre la ficción. Como dijo la gente del streaming, hubo más ataques y más tensión que en un episodio de Netflix.

 

Y el lobby vino. Y participó de la democracia. Porque también los latifundistas españoles llevaban a los agricultores a votar en aquellas elecciones que precedían la llegada de la República hace casi cien años… de manera ABSOLUTAMENTE LIBRE Y COMPLETAMENTE INFORMADOS, por supuesto, que no se me malinterprete… nada nuevo bajo el sol…

 

Y el lobby vino, y no voy a decir con sus generales, ni con sus exdecanos aliados, ni nada por el estilo, porque esto no va de bandos, ni de guerras, y queridos compañeros, esto no va tampoco de fisioterapia, y por no ir, ni siquiera va de osteopatía, porque parafraseando al ex presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton: “Es el dinero, estúpido”.




 

El miedo, decía hace una entrada. Solamente 2 de los Estatutos de los Colegios de Fisioterapeuta de España (Madrid y Murcia) nombran explícitamente la Osteopatía entre las técnicas que utilizan los fisioterapeutas. ¿Tienen miedo los fisioterapeutas del resto de Comunidades Autónomas de estar haciendo algo incorrecto cuando aplican técnicas osteopáticas? No creo. Así que ese no debe ser el motivo. ¿Pueden hacer lo que hacen? Claro que sí. No, no es su miedo.

 

El seguro. ¿Podrían los fisioterapeutas realizar técnicas osteopáticas con los pacientes sin que estuviera eso registrado en el Estatuto? Pues claro que sí (ver los 15 colegios que no lo registran) pero no solamente. No hace falta haber cursado osteopatía para que un fisioterapeuta pueda legalmente realizar técnicas osteopáticas.

 

Y entonces. ¿Por qué este canto de cisne? ¿Por qué esta demostración de fuerza? ¿Porque al no incluirla se tilda a la Osteopatía de pseudociencia? No, no es ni siquiera eso… Un poco de leyes e historia.

 

La Osteopatía es una profesión regulada en Europa. Incluso en algunos lugares una profesión sanitaria. En la mayoría de esos casos mediante titulación universitaria. En España la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias (LOPS) no recoge la Osteopatía. Esto hace que legalmente cualquiera, y digo cualquiera, pueda decir que hace osteopatía siempre que (a) pague sus impuestos por actividad económica, incluyendo el IVA (porque no es una actividad sanitaria) y (b) no diga que trata patologías. Claro, si uno es fisioterapeuta puede utilizar técnicas osteopáticas sin problema, que para eso es sanitario, y sin pagar IVA (y no solo en Madrid o Murcia… vuelvo a repetir, no depende de los estatutos).


Posteriormente, la Orden CIN del Ministerio de Ciencia e Innovación incluyó entre los conocimientos (que no competencias) que tenía que/podía adquirir un fisioterapeuta la osteopatía, la quiropraxia y las terapias reflejas y complementarias.... La osteopatía quedaba de alguna manera, legalmente, bajo el paraguas de la fisioterapia.


Y además la osteopatía continuó trabajando, ocupando cargos en las Juntas de Gobierno de muchos de los Colegios de España, favoreciendo desde el Consejo la creación de un Grupo de Trabajo de fisioterapia manual osteopática.... incluso poniendo dificultades desde la Asociación Española de Fisioterapeutas a aquellos que piensan críticamente.... Y a pesar de todo eso, va un colegiado de Madrid, fisioterapeuta y publica un libro que a algunos le parece una falta de respeto... Pues no, esto tampoco va de ciencia o de pseudociencia....

 

¿Y entonces qué pasa? Pues pasa que Europa le está diciendo a España que atenta contra la libre circulación de personas dentro del territorio europeo en el momento que un profesional de la osteopatía de aquel lugar donde está reglada no puede venir a España y ejercer libremente con su título en igualdad de condiciones… ¿Cuál sería la solución que tendría que aplicar España? Es fácil. Regular la osteopatía como profesión sanitaria modificando la LOPS. ¿Y cuál sería el problema? Y aquí vamos acercándonos a LA cuestión. La propia LOPS dice que las formaciones sanitarias deben tener una formación regulada. Y claro, esa formación regulada implicaría probablemente la creación de un título universitario (tal y como hace la orden CIN… y eso quiere decir que las personas que quisieran convertirse en osteópatas ya no tendrían que acudir a una escuela de osteopatía X (y pagarme su dinero) sino que tendrían que acudir a la universidad Y (pública o privada) de la que no tengo el control. ¿Entendéis ahora el motivo por el qué algunos quieren que la osteopatía siga estando debajo del paraguas de la fisioterapia? No es por el intrusismo. No es por los pacientes. No es por la fisioterapia. No es por la osteopatía. Es por el dinero.

 

¿Qué esto no es así? Pues que casualidad que en Italia, siguiendo la normativa europea, se decretó hace tres años que la Ostepatía tenía que ser una profesión sanitaria independiente y por más que el Registro de Osteópatas Italiano lo intenta, se encuentra con que alguien (desde dentro de las profesiones sanitarias) está poniendo todas las dificultades posibles para que se aplique esa ley…. ¿os suena?

 

No le deis más vueltas, queridos compañeros fisioterapeutas que hacéis osteopatía. Mientras seáis fisioterapeutas podréis seguir haciendo lo que hacéis. Y si un día la fisioterapia y la osteopatía se separan estoy convencido de que la regulación profesional de la osteopatía que realizará el gobierno tendrá en cuenta la formación que habéis realizado y tendréis vuestro doble título…. Y entonces, si los fisioterapeutas que hacen osteopatía no deberían tener miedo, si la osteopatía no pierde y si la fisioterapia no pierde y los pacientes podrían tener la garantía de que todos los osteópatas tienen una formación de base de calidad....… ¿Estás diciendo que los únicos que pierden en ese escenario son...? Seguid el rastro del dinero y os llevará a la Asamblea del otro día...

 

Y muchos otros fisioterapeutas diréis que esto no os va ni os viene… Pues os va. Nos va a todos. Porque es vuestro dinero el que se está moviendo. Porque es vuestra profesión. Porque se votaban unos estatutos que facilitaban y hacían más limpio el proceso electoral, unos estatutos que impedían que las personas de siempre se perpetuasen en los cargos, unos estatutos más modernos, y paritarios… pero claro…. alguien perdía....


Muchas gracias y buena lectura

 

P.s: Por cierto… a aquellos que se suelen ofender cuando las cosas que se publican en canales de youtube o en blogs no les gustan…. Podéis escribir donde queráis, pero prefiero si me dais vuestra opinión a la cara por aquí… en todos estos años no he dejado nunca de contestar y de debatir con nadie, siempre que sea capaz de hacerlo desde una posición no anónima…

lunes, 3 de mayo de 2021

QUE VIENE... ¿EL LOBO?

El miedo

Que poderosa herramienta para movilizar a la gente…. Lo escuchamos estos días…. Libertad. Que vienen los malos…. Que los otros son peores…. No es nuevo, no es ni siquiera original…. Estos días me vuelven a llegar mensajes a mis grupos de whtasapp…. Que si los del Colegio van a acabar con la osteopatía, que si el seguro va a dejar de cubrir lo que haces, que los cambios en los Estatutos dejan desprotegida a la profesión…. hace unos casi tres años (casi tres años ya, qué rápido pasa todo…) recibí los mismos mensajes…. provenientes quizás incluso de la misma gente (ya sabes que en estas cadenas al final nadie sabe de dónde sale el mensaje original, por eso firmo yo este con nombre y apellidos, porque al miedo se le combate dando la cara…) … ahora ya no soy parte de esa Junta, pero lo he sido…. Y he sido parte del grupo de trabajo que ha redactado esos nuevos Estatutos… y claro, me río…. Porque me he leído más de veinte Estatutos…. Y me he leído lo que dicen las leyes…. E incluso me he leído la historia del resto de Estatutos que ha tenido el Colegio de Fisioterapeutas de Madrid, he dedicado al tema más de dos años… y leer es lo que tiene, que da una cosa muy buena para combatir el miedo, que se llama información y perspectiva….


 

“Van a acabar con la osteopatía”, decían, hace tres años…. No se vosotros, pero al menos, mientras estuve en la Junta de Gobierno, ningún fisioterapeuta de Madrid tuvo que dejar de hacer osteopatía que yo sepa y tampoco desde que no estoy…. “Que no, que precisamente es ahora, con lo del cambio de los estatutos, cuando esta Junta va a hacer que la osteopatía caiga”…. Claro, claro, claro…. Igual si la gente se hubiera leído los estatutos de las otras dieciséis comunidades descubriría que ni Andalucía, ni Cataluña, ni Canarias, ni Valencia, ni la mayoría de los Colegios en España recogen esa técnica dentro de los Estatutos… y no se vosotros, pero por lo que yo se, creo que sigue habiendo fisioterapeutas osteópatas en todas esas comunidades…. (Vaya… quizás haya que pensar porque precisamente los Estatutos de Madrid recogían esa vinculación con una serie de técnicas….) “Pero que no te enteras, que al no estar una técnica en los estatutos no la va a cubrir el seguro”… claaaaaaro…. de hecho, en los estatutos, se recogen como todo el mundo sabe un listado definido de las técnicas de fisioterapia……  pues NO…. Y no por varios motivos…. Vamos a ver si contándolos, la gente sabe y deja de tener miedo (aunque algunos se lo quieran seguir metiendo) … lo primero, los Estatutos de un Colegio no regulan una profesión, sino que regulan el funcionamiento de un Colegio…. “Pero es necesario que una técnica esté en los estatutos para que se pueda ejercer legalmente por parte de los profesionales”…. NO… ¿a qué no pone en ningún sitio de los Estatutos que hacemos vendajes? ¿Y a qué nadie os está pidiendo que tenga que poner en los estatutos que lo ponga? ¿Y a qué sabéis perfectamente que el día después de la Asamblea, vais a poder seguir haciéndolo? ¿Y que el seguro te cubre? Pues con lo demás, también…. QUE NO OS MIENTAN, que no os manipulen… No, en los estatutos no habla ni de punción, ni de educación en dolor, ni de ejercicios de fuerza, ni de ultrasonidos…. Habla de fisioterapia… y lo que un fisioterapeuta puede hacer no lo regula un estatuto de un colegio…. lo regula la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias, lo regula una Orden CIN, y lo regulará, cuando los haya, unos Estatutos de la profesión (que siempre tendrán que respetar la normativa superior). Paradójicamente hacer un listado, que por definición será incompleto, de las técnicas profesionales es más contraproducente para la profesión que la redacción de ese artículo del que se habla (y que pongo aquí, porque quizás no lo han leído todos):

 

Se considera que son funciones de las personas tituladas en Fisioterapia las que le vienen atribuidas en las leyes y sus normas de desarrollo; entre otras, la dedicación de forma profesional en los ámbitos docentes, asistenciales (incluyendo entre las competencias, la valoración, el diagnostico funcional en fisioterapia y la intervención), investigador o de gestión, de la prevención, promoción, asistencia y recuperación de las capacidades del individuo y la contribución al mejor desarrollo y bienestar de la sociedad, mediante la ejecución de procedimientos ya sean intervenciones, técnicas y abordajes mediante medios físicos y conocimientos desarrollados y/o empleados por la profesión adecuados a la normativa reguladora en cada momento..

Se entiende por medios o agentes físicos todos los elementos físicos con los que cuenta el profesional de la Fisioterapia en sus intervenciones y que se emplean con fines terapéuticos pudiendo ser eléctricos, térmicos, mecánicos, hídricos, terapias manuales y/o ejercicio físico.

De igual forma, se podrán utilizar técnicas y procedimientos dirigidos para mejorar la funcionalidad cardiorrespiratoria, en alteraciones neurológicas, trastornos del desarrollo y/o adquiridos, alteraciones traumatológicas, ortopédicas, reumatológicas, uro-ginecológicas, y cuantos procedimientos fisioterapéuticos se utilizaran en el tratamiento, prevención, promoción y educación para la salud.

 

2.- En el desarrollo de dichas funciones se incluirá el registro de los procedimientos empleados en forma de Historia Clínica, en cualquiera de los formatos aceptados para su registro, que será debidamente custodiada según la normativa vigente en cada momento, así como la información aportada, el consentimiento informado verbal o escrito, e intervenciones en prevención y educación para la salud.

3.- Se contempla, igualmente, la realización de informes de valoración, diagnóstico de fisioterapia, seguimiento y estado funcional del usuario y usuaria, así como valoraciones de daño en caso de ser requerido por las autoridades y entidades pertinentes, siempre que se cumplan los requisitos necesarios para ello.

 

De verdad…. Después de leerlo con un espíritu crítico…  ¿alguien puede pensar que hay algo que sea fisioterapia y que no esté incluido ahí dentro?

 

Ahora, ya que me he puesto a escribir, quiero pensar un poco más… y a diferencia de aquellos que os dicen dónde tenéis que ir, o lo que tenéis que votar, solo quiero haceros algunas preguntas, para que reflexionéis sobre ellas… ¿No os resulta curioso que los actuales Estatutos del Colegio de Madrid sean la excepción y no la norma? ¿No resulta extraño que en la mayoría de las Comunidades Autónomas se esté ejerciendo la osteopatía sin mayores problemas, y sin que esté recogido en los estatutos? ¿En qué momento y por qué, se decidió meter una técnica y no muchas otras, en un documento legal que representaba a todos los fisioterapeutas de la Comunidad? Y no, no ha sido siempre así…. Si miráis desde los primeros estatutos de la corporación descubriréis que las cosas no han sido así siempre…. Os animo a ser críticos, a pensar, a buscar (las actas están a disposición de los colegiados) y a descubrir cuándoquién y por qué introdujo esa modificación…. Me encanta ver a tanta gente interesada en los Estatutos del Colegio ahora… pero de verdad, no os quedéis mirando solamente donde el dedo señala…..

 

Claro…. Si luego uno sigue analizando los movimientos en redes que han llevado a esta movilización, y las personas que están detrás, encuentra que aquellos mismos doscientos noventa y dos que perdieron las elecciones hace casi tres años (después de haber recurrido al miedo, las memorias pueden ser cortas, pero verba volant, scripta manent) intentan ahora desde una cuarta dimensión movilizar al mayor número de fisioterapeutas para votar contra unos estatutos…. Quizás como un ensayo general de lo que desean dentro de poco más de un año… quién sabe… Apostaría a que algunos de los que están detrás sabrían contestar perfectamente a ese porqué del que os hablaba antes…

 

Pues bien… cuando formé parte de ese proyecto tan bonito que es Marca Fisioterapia yo tenía claro que uno de mis objetivos era aumentar la participación de los colegiados en las decisiones del Colegio, aunque fuese para pararlas, para contestarlas…. Porque de eso va justo ser colegiado, de implicarse en lo que hace un colegio. Por eso os animo…. Leed los nuevos estatutos (sí, están en la página web, no son un secreto de estado), enteros, con espíritu crítico, pensad si algo de lo que hacéis como fisioterapeutas se queda fuera, pensad si queréis unos estatutos más inclusivos, con un proceso electoral más claro, con unos órganos mejorados, más democrático, e id a votar el día 8, llenad el Círculo de Bellas Artes y votad sin que os metan miedo… Es vuestro Colegio de Fisioterapeutas, no el de nadie más.


Muchas gracias y buena lectura

 

Luis Torija López

Colegiado Madrid nº 1394

martes, 24 de septiembre de 2019

Feliz inicio de curso

Septiembre. Mes de inicio de clases. Los que vuelven después de dos meses sin abrir un libro. Los que llegan por primera vez. Los ojos abiertos. Las expectativas por las nubes. Las ganas.... o las no ganas.... Todo posible ese primer día de clase.... 
Luego pasan cuatro años y empezáis a preguntar cómo seguir formándoos, y me pregunto y os pregunto qué es lo que habéis estado haciendo todo ese tiempo (y me pregunto qué es lo que hemos estado haciendo como profesores todo ese tiempo).
Os lo digo el primer día de clase y no me creéis. Os lo vuelvo a decir en segundo y seguís sin creerme. Hay unas palabras mágicas que son la clave: anatomía, fisiología, biomecánica, patología, metodología. Dejadme que os cuente la película.
Acabaréis la carrera y os entrarán unas ganas locas de hacer un Master, un postgrado, de formaros en esta o aquella técnica. Habrá un montón de gente interesada en quedarse con vuestro dinero en completar vuestra formación con las últimas técnicas, los aparatitos más nuevos, las siglas más grandilocuentes. Y vosotros estaréis deseosos de seguir haciendo formación. Y os pasará porque tenéis la sensación de que lo que os hemos enseñado (mea culpa) no sirve para tratar a los pacientes. De que tal o cuál técnica no "funciona".  Y en muchos casos seguiréis así durante bastantes años. Hasta que cada cual por su camino vaya calmando esa sensación de "me falta me falta me falta"... y un día, muchos, descubriréis que lo que realmente faltaba, estaba ya en el plan de estudios que cursasteis.



Se que os encantan las asignaturas propias de fisioterapia, las que tienen prácticas, mover, movilizar, masajear, vendar.... jugar a ser "fisios". Y os encantan porque os acercan a la imagen que se proyecta del profesional en vuestra cabeza. Pero creedme, de todo lo que os hace falta aprender para ser fisioterapeutas, esas no son la parte fundamental.

Lo primero. Anatomía, fisiología y biomecánica. Empezar la casa por los cimientos. La anatomía no como la santísima trinidad origen-inserción-acción. No. Más allá. Innervación. Vascularización. Relaciones anatómicas, dirección de las fibras. Quién-pasa-por-encima-quién-pasa-por-debajo-quién-contiene-qué-cosa. La anatomía conocida como los taxistas conocían las ciudades antes de que existiera Google. Anatomía en los atlas virtuales, sí. Pero también en los textos clásicos, que  describen cada una de las fibras nerviosas, de los paquetes vasculares.... Anatomía no para aprobar un examen, sino para saber dónde está sucediendo lo que sucede. Añádele si quieres anatomía ecográfica, palpatoria.... todo suma, y todo vale.
Y con Anatomía, su hermana: Fisiología. ¿Cómo suceden las cosas? Básica para cualquier sanitario. Imprescindible si queremos saber cómo funciona el cuerpo cuando está sano, qué le pasa cuando enferma, y sobre todo, cómo funciona lo que yo estoy haciendo. Neurofisiología para entender el dolor, la transmisión de los impulsos, fenómenos de potenciación a largo plazo, saber qué vías transmiten qué órdenes. Sistemas descendentes, neurotransmisores, áreas cerebrales sinapsis.... ¿Cómo vamos a arreglar algo que no funciona si no sabemos cómo funcionaba cuando funcionaba bien? ¿Cómo vamos a saber si lo que hacemos cambia algo si no sabemos la fisiología de nuestras intervenciones?
Y biomecánica. Porque esta es la nuestra. La que más diferentes nos hace. En la que tenemos que ser unos "fuoriclasse".  Nuestra fisiología. Somos expertos del movimiento, para analizarlo y para prescribirlo. Pues hace falta estudiarlo. Estudiarlo de verdad. Biomecánica más allá de la marcha. Momentos de torsión, pares de fuerza, velocidad angular, senos, mucha física.... Anatomía, fisiología y biomecánica porque sin ellas vamos ciegos, cojos y mancos por la profesión.

¿Y después? Después llega patología. Con todas las letras y con todas sus variables. Si queremos ser profesionales de acceso directo, vamos a trabajar a diario con personas que tienen patologías que no han sido todavía diagnosticadas. En algún momento os hablarán los profesores de reconocimiento de patrones clínicos. Pues la única manera de reconocer patrones clínicos es haberlos conocido antes. Y eso se hace estudiando. Todas. Las traumáticas, neurológicas y músculo-esqueléticas porque serán el día a día de nuestro trabajo. El resto porque serán las que marquen la diferencia en qué no necesitéis un seguro de responsabilidad civil extra, que aprendáis a derivar, a reconocer factores de riesgo, o de perpetuación (ya os hablarán de banderas rojas, amarillas, naranjas y de mil colores). Patología para saber cual es la evolución de muchas enfermedades y podáis reconocer si el proceso es normal o si la persona está mejorando a vuestro pesar (sí, os lo prometo, a veces las personas mejoran a pesar nuestro). Patología no para diagnosticar enfermedades, que ya hay quien lo hace, patología para conocerlas y para aplicar ese conocimiento a mi tratamiento. Patología para poder hablar de pronósticos.

¿Y para acabar? Para acabar, metodología. No porque vayáis a investigar. Probablemente la mayoría no lo hará a nunca. Metodología para aprender a ser críticos, a que no os vendan curaciones milagrosas, para aprender a ser curiosos escépticos, para que no se queden con vuestro dinero, para saber leer un artículo, un libro, una opinión, una experiencia, y darle el justo valor que tienen las cosas. Metodología para saber generar vuestro propio conocimiento, para reconocer vuestros propios errores (sí, esto también os lo garantizo, vamos a meter la pata muchas veces). Metodología para seguir aprendiendo el día que recojáis el título.

Hay más cosas, sí. Relaciones humanas, por supuesto. Entender contextos sociales, también. Técnicas de fisioterapia, sin duda. Pero os garantizo que lo que marcará la diferencia el día de mañana, cuando acabéis, van a ser las bases sobre las que pongáis vuestras técnicas.... porque no puede ser que lo que nos haga profesionales sea saber muchas técnicas... eso nos haría técnicos, ¿no?

Muchas gracias y buena lectura. Y buen curso.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

El 11-S y la memoria del dolor

11-S. Recuerdo que al trabajo llegó una persona que decía que estaban bombardeando Nueva York... Kilian y yo nos miramos y pensamos que habíamos entendido mal.... luego, en casa, al encender la televisión....



Han pasado 18 años y el 11-S se ha hecho mayor. 18 años. El lunes que viene empiezan las clases los alumnos que se matriculan en primero de carrera. Alguno de ellos tendrá ahora 18 años. Alguno, los más pequeños, nacieron después de esa fecha. (No se si estoy preparado para soportarlo).

Duele ver todavía las imágenes de aquellas torres cayendo. Duele y resulta difícil de entender. Pero creo que en la mayoría de los casos, a medida que pasa el tiempo, duele un poco menos... Pues algo así pasa con las heridas del cuerpo. Ciertos dolores parece que son tremendos y que nunca se podrán superar... pero el tiempo y la distancia son médicos buenos. Cuando cayeron las Torres, el mundo se hizo pequeñito, todo estaba conectado, exactamente igual que cuando nos hacemos una lesión, no se daña un tejido, se daña una persona. Pero a medida que pasa el tiempo, a medida que el tejido cambia, que las personas cambian, que las células se van sustituyendo, ese dolor insoportable se diluye.... hay cosas que ayudan, la distancia, por ejemplo, que no te haya tocado directamente, el tipo de actividad que tengas.... pero el cuerpo no será nunca como era. Queda almacenado el recuerdo, la memoria del dolor, tan personal, tan difícil de describir, tan difícil de tratar.... 

Pues más o menos, así es la recuperación de los tejidos después de un daño.... se sustituyen las ruinas por nuevas construcciones y no se olvida, porque esa memoria, en la mayoría de los casos, es útil. Como fisioterapeutas, parte de nuestro trabajo será saber si el problema de nuestro paciente está en la reconstrucción de las ruinas, si está en la memoria del dolor, o, como pasa muchas veces, en ambas (si la reconstrucción no es buena, es más fácil que la memoria sea mala). Pero entender el dolor del paciente, respetarlo, darle la importancia que él considera que tiene, por mucho tiempo que haya pasado, es fundamental.

Fisioterapia. Tan fácil. Tan difícil.

viernes, 2 de agosto de 2019

El Kobayashi Maru y la Fisioterapia

Hoy voy a hablar de infidelidad y de simulación. Fue hace un mes o así. Le he sido siempre fiel desde que la vi por primera vez en la calle Fuencarral, en unos cines que ya no son cines. Pero el verano y las posibilidades infinitas de internet es lo que tienen... muchas oportunidades y al final, claro, caes. La culpa la tuvo Amazon, con aquello de "recomendaciones basada en lo que has visto"... y yo caí y me subí a la nave Enterprise con el capitán J.T. Kirk..... espero que Vader y el Halcón Milenario me perdonen (¿en qué infidelidad estabais pensando?).

Y descubrí un concepto interesante, que los Trekkies conocen bien. La prueba del "Kobayashi Maru"... una simulación para que los cadetes de la Flota Estelar se preparen para situaciones de combate particularmente complicadas... (no voy a hacer más spoilers, si yo he llegado hasta los cuarenta sin saber lo que era... hay tenéis a Amazon encantado de proponeros películas). 

Junto con mis compañeros de claustro llevamos ya un par de años trabajando en la Simulación en el aprendizaje en Fisioterapia. Así que cuando descubrí el Kobayashi Maru, pensé lo mismo que David Barranco en este hilo de twitter. Que todos los futuros fisioterapeutas ya están tardando en subirse al Enterprise.

¿Qué es la Simulación? Pues básicamente una herramienta educativa que intenta reproducir lo mejor posible aspectos de la realidad clínica y que se basa en el aprendizaje experiencial. Situar a los cadetes, perdón, a los futuros fisioterapeutas, ante situaciones con las que puedan encontrarse el día de mañana. Como muchas veces nos pasa, a veces creemos que lo que llevamos haciendo tooooda la vida es simulación.... en el fondo, la fisioterapia se basa mucho en el aprendizaje haciendo (el Learning by doing que le mola tanto a los anglófilos)... ¿no es eso simular? pues no, darle un masaje a tu compañero, o ponerle un vendaje, o hacerle una movilización, no es simulación, sentarse delante de un papel y resolver un caso clínico, tampoco es simulación, son estrategias para aprender algunas cosas, pero no es simulación. Por hacer una clasificación rápida, estarían más cerca del aprender a hacer mientras la simulación tiene más que ver con el aprender a ser.  La simulación tiene sus propias reglas y sus propias bases, y seguro que si las conocemos, todos podemos ser un poco mejores como docentes.

Si tuviera que elegir cuales de esas bases de la Simulación como herramienta de aprendizaje son las más importantes me quedaría con las tres siguientes. La primera, tener claro cuales son los objetivos. Si mi objetivo es que todos los alumnos aprendan a hacer un vendaje de tobillo..... tengo otras herramientas mejores para enseñárselo. La simulación puede valer para que la persona aprenda a identificar los aspectos importantes de una situación, por ejemplo. La segunda, tener claro cómo se gestiona un Debriefing. Lo que hace que la simulación deje de ser un juego (todos nos hemos subido en algún simulador y eso no nos ha convertido en pilotos de aviones, de coches o de motos) y se convierta en una herramienta educativa, es la gestión del aprendizaje después. ¿Qué ha pasado? ¿Por qué se han hecho las cosas así? ¿Se podrían haber hecho de otra manera? ¿Qué hubiera pasado al hacerlas de otra manera? Ese momento de reflexión guiado, permite un aprendizaje de calidad muy alejado de lo que habitualmente hacemos encima de las camillas. Es más fácil decirlo que hacerlo.

Y me dejo como tercera parte algo que me ha enseñado mi compañera Ana Ramírez. ¿Cuándo hacer Simulación? Pues lo explica muy bien este gráfico del artículo de Chiniara et al (ya sabéis que yo soy poco de artículos científicos en este blog, pero por si acaso queréis echarle un vistazo, os dejo el link al artículo completo). A ver si soy capaz de resumirlo.

Pues básicamente deberíamos intentar enseñar en simulación todas aquellas situaciones que es poco probable (low opporunity) que se den en la práctica clínica real, pero cuyas consecuencias para los pacientes puedan ser muy graves (high acuity)... Exactamente lo que pasa en el Kobayashi Maru. Banderas rojas, gestión de pacientes difíciles, patologías muy raras y en las que hacer un diagnóstico o una derivación correcta pueden marcar la diferencia... No es cuestión de poner a simular lo que nosotros queramos, sino aquello que es realmente útil para el alumno. Lo otro, si me pasáis el retruécano es una simulación simulada (y en diferido).

Larga vida y prosperidad

lunes, 10 de junio de 2019

La fisioterapia ya no sabe a tomate

Los tomates ya no saben a tomate.

Vengaaaa, reconozcámoslo, todos tenemos un cuñao amigo conocido que de cuando en cuando dice esa frase. (Me pregunto también porque decimos esto del tomate, y no por ejemplo de la berenjena, ¿habéis oído alguna vez a alguien decir "las berenjenas ya no saben a berenjena"? No, yo tampoco, ya intentaré responder este misterio en otra entrad del blog).

En los últimos tres o cuatro años he oido también varias veces una frase parecida "esto que hacemos ya no es fisioterapia". ¿Qué tendrán que ver los tomates con la fisioterapia! Mucho. Un grupo de "revolucionarios" de la fisioterapia nos ilustró muy bien hace unos años recordándonos que conocimiento es saber que un tomate es una fruta, pero que sabiduría es saber que no lo debes poner en una macedonia. Bueno, volvamos a los tomates y a la fisioterapia.

¿A qué sabe un tomate? Pues a tomate. No sabría definirlo mejor. Podría decir que sabe a licopenos, aunque no tengo ni idea de a qué saben los licopenos. Quizás no sepa a lo que sabía un tomate hace veinte años, no lo tengo tan claro (de hecho no me acuerdo a qué sabía lo que comí ayer, como para poder hacer comparaciones de más largo alcance), pero lo que tengo bastante claro, sin haber estado allí, es que no sabe para nada a lo primero que se encontró Colón cuando llegó a Las Indias. El tomate ha evolucionado, lo hemos modificado, para que dure más, para que crezca antes, para que esté bonito más días.... El tomate en Madrid no sabe lo mismo que un tomate en Galicia (me encanta que allí los tomates son siempre "Del país", como si en el fondo Galicia fuese solo un país a la hora de producir tomates)... pero estoy convencido de una cosa.... casi cualquiera de nosotros, si nos hicieran una cata a ciegas con un gazpacho, sabríamos con bastante claridad que lo que nos están dando es tomate y no berenjena.


¿Y la fisioterapia? Pues le pasa como a los tomates. No sabe a lo mismo que hace cuarenta, treinta o veinte años. Entonces sabía a camilla, a Jaula de Rocher, a tratamiento pasivo, aprieta hasta que duela. O a mutua, cinco sesiones a la semana, ultrasonidos, TENS e infrarrojos. O a masaje, manipulación y una sesión de control cada quince días.... Hoy sabe a educación, a ejercicio a investigación.... y como pasa con los tomates, hay quien echa de menos sabores de antaño... ¿Son mejores los sabores de antes? Los sabores de antes son eso, los de antes, ni mejores ni peores que ahora.

Habría que preguntarse qué es lo que define el sabor de la fisioterapia. Los medios físicos (leído con voz profunda, de NO-DO) nos enseñaron... no, no son las herramientas lo que define a una profesión (hay que decirlo más) , no es lo mismo la farmacoterapia que la farmacología. Y no es lo mismo la terapia con agentes físicos que la fisioterapia. Las profesiones se definen por objetivos, por campos de actuación. Seamos inteligentes y recordemos la diferencia entre conocimiento y razonamiento. La fisioterapia está al servicio de la función, respetando los espacios que las leyes le marcan. La fisioterapia de hoy no es la de ayer. Y esperamos que la de mañana sea diferente. Lo demás, negar el cambio y la evolución, es seguir saboreando en nuestra mente la magdalena de Proust.

Muchas gracias y buena lectura.


martes, 22 de enero de 2019

El día en que el clapping murió

El día en que el clapping murió lo hizo probablemente entre aplausos. Con gente puesta de pie. Saliendo de escena con honores.

Todos lo habíamos estudiado en la carrera. Ese ahuecar de las manos. Ese juego de muñeca. Ese golpeteo rítmico de tambores ancestrales que ya no resuena en las salas de fisioterapia.

Al clapping lo echaron unos señores porque no había demostrado valer para lo que decía que valía. Lo echaron porque en algunos pacientes (los niños) existía riesgo de complicaciones que lo convertían en contraindicado. Lo echaron porque en  otros pacientes parecía que había cosas mejores que hacer. Técnicas que demostraron funcionar mejor.  Lo echaron y no se fue solo, sino con todo el abordaje que lo acompañaba, drenaje postural, expiración forzada. Creo que tengo todavía esos apuntes de la carrera guardados en algún sitio. Estaría bien respasarlos para tener conciencia histórica. Ver todo lo que nos creímos importante en aquel momento. Ver todo lo que en aquel momento no parecía nada importante.

El clapping fue desterrado y ningún fisioterapeuta se quedó sin trabajo por ello. Fue desterrado a pesar de que se había utilizado durante muuuucho tiempo. Fue desterrado aunque en muchos casos después de haber tratado con él al paciente, este había mejorado (¿gracias a él, a pesar de él?, nos hemos quedado sin saberlo). Fue desterrado a pesar de enseñarse en todas las universidades. A pesar de realizarse en todos los hospitales. Fue desterrado porque los que sabían del tema, científicos, eminentes clínicos, aceptaron que las pruebas para no desterrarlo no eran suficientes. Por una vez no fue una decisión política ni económica. Parafraseando a Bill Clinton “Fue la Salud, estupido”. Ojalá fuese siempre así.

Y así el clapping, que tanto ruido había hecho, fue yéndose. Primero lo abandonaron los expertos. Luego lo fueron dejando de lado las universidades. Luego los hospitales. Aún hoy, a veces, algún profesional lo recomienda, algún paciente lo solicita, y, qué vueltas da la vida, los fisioterapeutas le explican sin problemas que ya no se hace, que hay cosas mejores. Y mientras desaparecía, a ningún fisioterapeuta se le expedientó por seguir haciéndolo. A nadie se le dijo que no era buen fisioterapeuta. Simplemente la evolución fue suficiente. El tiempo coloca las cosas en su sitio.

Abandonar técnicas no es fácil. Nadie dijo que crecer lo fuese. Abandonar el clapping nos hizo un poco mejores a todos como profesionales y mucho mejores a nuestros pacientes.



Muchas gracias y buena lectura.

martes, 9 de octubre de 2018

Teoría y Práctica #PracticumFisioterapia

Hoy voy a hablar como estudiante. Pero también como docente. Este próximo jueves se celebra la Jornada sobre el Practicum en Fisioterapia, organizada por los buenos compañeros de @fisioeducación y el @cfisiomad. No voy a poder estar por motivos familiares y lo siento, porque me parece un aspecto primordial en la formación... y justamente de eso, de formación, de prácticas y de fisioterapia, quiero hablar un poco.

Este año he matriculado, por fin, diréis algunos, mi primera asignatura de cuarto de Psicología. El otro día empecé a leer el libro. Es la PRIMERA vez en cuatro años (bueno, para mi este va a ser el séptimo, vale) que se nos comenta cómo hacer un tratamiento. Cuarto año. Primera vez. Ya he hablado alguna vez en este blog de mi primera paciente de prácticas, Esther.... primer día de segundo de carrera... en fin... El caso es que leer sobre tratamiento en Psicología me ha hecho pensar sobre la formación que tenemos en Fisioterapia. En la mayoría de los casos las prácticas en nuestros grados empiezan el segundo año. Y la pregunta se cae por su propio peso, ¿qué sabe un alumno de segundo? Pues más bien poco, no vamos a contar mentiras. Vale, vamos a ver las diferencias. Psicología ha tenido que "encogerse" para pasar de 5 años a 4, mientras que Fisioterapia se ha "estirado" desde los 3. Más diferencias. A día de hoy, para ejercer como Psicólogo Clinico, si acabas la carrera hoy, es necesario un Master profesional. Con Fisioterapia esto no pasa. Y ya estos dos factores explican muchas de las diferencias en la formación.

En Fisioterapia, en muchos momentos de la carrera hablamos a los alumnos de cosas que todavía no han visto, y esto dificulta su aprendizaje. A mí, hace ya años, me enseñaron a hacer Cyriax en un ligamento antes de que supiera qué es un ligamento. Ahora se les enseña a los alumnos a hacer preguntas para descartar Banderas Rojas cuando todavía no han visto muchas de las patologías que se engloban dentro de esa palabra. Y en otras ocasiones se les adiestra para prescribir tal o cual ejercicio que ayuda dar un input correcto para la regeneración del tejido sin que hayan acabado de ver las fases de regeneración del tejido. En Psicología llevo tres años leyendo de marcos teóricos, de patologías, de estadística, de características personales, de evaluación, y sólo ahora, después de toda la base, parece que hablamos de tratamientos. 

Julio Mayol, una personalidad disruptiva (creo que es la primera vez que utilizo esta palabra en el blog, me falta colocar  disonancia y resiliencia y ya tengo actualizado el vocabulario) suelta de vez en cuando si no sería mejor hacer las carreras más cortas. No seré yo el que diga eso para la fisioterapia. Pero quizás si que es necesario darle una vuelta. El grado ya tiene la suficiente historia acumulada para ver cuales han sido sus puntos fuertes y cuales sus puntos débiles. Seguimos teniendo una formación universitaria preferentemente técnica, pero parece un sentir general que no somos profesionales técnicos, así que nos encontramos ante una disonancia (hala, ya la he colado) importante. Sospecho que un evento como el del jueves puede ser un buen momento para empezar a reducirla.


También es verdad, que siempre en Twitter (que aunque no es lo que era, sigue teniendo cosas buenas si uno sabe donde pararse a leer) hace unas dos semanas, a raíz de un tuit del doctor Ángel López se hablaba de cómo el contacto con el paciente desde el primer momento (Primero de carrera, en este caso medicina) daba al  estudiante una perspectiva diferente. No tanto para poner en práctica conocimientos (que no tienen) sino para adquirir una experiencia que modificará su manera de adquirir conocimientos. No podemos pensar que el alumno de primero sea una tábula rasa, es cierto que trae ya sus expectativas, sus creencias. Pero en ese momento son todavía las suyas, no las que los profesores hemos querido/sabido/podido transmitirles. Decidir cuándo y por qué se hace lo que se hace y estar dispuestos a modificar las cosas, o a dejarlas igual después de haber razonado tiene que ser parte de nuestra contribución a la profesión.

Enhorabuena a mis compañeros de @Fisioeducación por la iniciativa. Espero que sea la primera de muchas.

Muchas gracias y buena lectura.

P.S. de la Resiliencia ya hablaré en otra ocasión :)

viernes, 22 de junio de 2018

Fisioterapia. Forever young. O no.

"Los cuarenta son los nuevos treinta"
Sí, nací en el 78. Y como yo muchos de mis amigos. Así que llevo escuchando la frasecita de arriba varios meses. Y lo que queda. Aunque la verdad es que no me pilla de nuevas. Hace diez años la frase era que los treinta eran los nuevos veinte, y me juego los dedos chicos de la mano a que dentro de diez me dirán que los cincuenta (¿cincuenta? eso tiene que ser un error) son los nuevos treinta.

Lo que queda claro con tanta frase es que envejecer no nos mola. Ni a las personas, ni a la fisioterapia, por lo que parece según la última entrevista al presidente de la Asociación Española de Fisioterapeutas (AEF),  (de los nacidos en el 78 la única que parece que envejece según nos cuentan todos los días es la Constitución). Dice, y cito textualmente: "Somos una profesión joven, y con mucha proyección y logros por alcanzar". Y me parece una verdad a medias, o una media mentira. Vamos a echar cuentas. En enero de 2019 la Asociación que preside cumple cincuenta (no, esto no es un error) años. O sea, que para empezar la profesión tiene al menos medio siglo. Pero vámonos más lejos. La World Confederation for Physical Therapy (WCPT), de la cual la AEF es la representante española cumplió en 2016 los sesenta y cinco años (sí, más adelante diremos aquello de que los sesenta y cinco son los nuevos cincuenta). ¿Más? La American Physical Therapy Association (APTA) cumple el año que viene noventa y cinco años y la Chartered Society of Physiotherapy es una jovenzuela de ciento veinticuatro años. (Por cierto, las últimas dos fundadas por mujeres, ahí lo dejo). ¿Vamos a seguir diciendo que la Fisioterapia es una profesión joven?

Pues sí, lo seguimos diciendo. Junio de 2018.

Recuerdo perfectamente el primer día que escuché esa frase. Alcalá de Henares. 27 de septiembre de 1996. Tomás Gallego nos decía aquello y yo y otros sesenta compañeros nos lo creíamos. Nosotros éramos jóvenes. Pero responsables de la profesión y otros que han estado en puestos de responsabilidad mucho tiempo nos siguen repitiendo el mismo mantra y quieren que nos lo sigamos creyendo.  Sí, tenemos mucha proyección, muchos desafíos por delante. Pero seguir repitiendo que somos jóvenes es solamente un modo de justificar el porqué muchos logros no los hemos alcanzado, o no los hemos desarrollado todavía (acceso directo, representación real en órganos directivos, imagen reconocida en la sociedad...).

No. Ya no me lo creo. La fisioterapia no es una profesión joven. Es una profesión madura. Es una profesión con un crecimiento científico internacional en los últimos treinta años increíble. Con una implantación capilar en este país impresionante (en cada pueblo hay una rotonda y un fisioterapeuta, y en cada capital de provincia un aeropuerto y una facultad de fisioterapia). Con un número de doctores y de profesionales que crece cada año. Excusarnos con su juventud es quitarnos responsabilidad por las oportunidades perdidas, por los errores pasados y presentes. Es faltar a la verdad y al compromiso con las nuevas generaciones. Hacernos pasar por jóvenes es no aceptar la madurez que hemos alcanzado, y las obligaciones que esa madurez conlleva. No. Yo no quiero una profesión eternamente joven, un gigante dormido (otra de esas frases que nos persiguen, o nos despertamos nosotros, o nadie nos va a esperar) que todavía tiene que despertar. Yo quiero una profesión transformadora, madura, asentada, con una historia rica, con grandes objetivos por delante y con proyección infinita.

Muchas gracias y buena lectura.

martes, 19 de junio de 2018

Evaluación. Clínica. Objetiva. Estructurada.

Los que me conocen o que me leen por aquí saben que soy poco sospechoso de hacerle publicidad a la Universidad en la que trabajo. Me gusta pensar que soy independiente, al menos lo suficiente para poder decirle las cosas que no se hacen bien, las que no me gustan. Por eso, hace ya unos años renuncié a alojar este blog dentro de sus recursos. Para poder tener las manos libres para escribir acerca de lo que me diese la gana.

Pues hoy me da la gana de hablar de la ECOE de Fisioterapia de la UE. Porque a lo largo del último año he estado trabajando en dos proyectos ilusionantes, que se han llevado parte de las horas de mis peques y de mis horas de ocio, dos proyectos relacionados con la fisioterapia, con la fisioterapia que ilusiona, la de hacer las cosas bien, la de hacer que la fisioterapia sea cada día un poco mejor. Del otro proyecto todavía es pronto para hablar (tendré que esperar a finales de agosto), así que hoy dejadme que os hable de la ECOE.

¿Qué coño es eso de ECOE? Esa fue exactamente la misma pregunta que me hice yo cuando nos lo comentaron en la Universidad. ECOE. Evaluación Clínica Objetiva y Estructurada. Soy sincero, pasar de la sigla al nombre ni me dijo ni me ilusionó mucho. En mi universidad, (como supongo que en muchos otros trabajos), que dirección de área, o de departamento, o coordinación, llegue diciendo que hay un proyecto nuevo, traducido al idioma de los que estamos al final de la línea quiere decir que hay que hacer más trabajo. Pero empezamos. Y la conocí. Y me cautivó.

Imaginaos que pudiésemos comprobar si esos conocimientos que hemos estado intentando transmitir a lo largo de cuatro años a los estudiantes se acoplan bien con todas esas competencias transversales que el marco de Bolonia nos propone y que hemos incluido en los planes de estudio. Y que además lo pudiésemos medir en un contexto clínico. Con pacientes (maniquíes, pero sobre todo actores, maravillosos, increíble lo bien que trabajan, una y otra vez las mismas respuestas) a los que podemos testar una y otra vez porque no les vamos a aumentar los síntomas. Y que esa valoración no dependa de lo bien que me caiga el alumno, del feeling que tenga con el tutor de prácticas o de lo cansado que esté yo al corregirlo. Que yo, profesor, sepa en cada momento qué estoy evaluando, pero que tú, alumno, seas ciego a la evaluación. Evaluación. Clínica. Objetiva. Estructurada. Y ahora las palabras empiezan a tener un sentido. Y me gustan.



Pues ya la hemos hecho. Y más allá de las notas, que todavía no son oficiales, me quedo con dos resultados. Los alumnos, encantados (pensad cuantas veces a lo largo de la carrera os habéis divertido haciendo un examen de dos horas y media), nos dicen que este examen les va a ayudar a ser mejores profesionales. Los profesionales (unos valientes, me hubiera encantado estar en vuestro lugar, evaluarme, medirme, conocer mis errores) que participaron en el simulacro y que luego nos acompañaron, convertidos en evaluadores en la evaluación real, más encantados todavía. ¿Es un instrumento perfecto? No, como todos es mejorable. Necesitará que estudiemos qué ha funcionado, qué es lo que hay que cambiar. Necesitará que le hagamos cambios (más trabajo, ahora me pesará menos). Y entonces, ¿por qué me emociona y me ilusiona tanto? Porque abre las puertas. Como docente. No formamos (o no deberíamos formar) alumnos que aprueben exámenes, sino que sepan tratar con personas, no solo que sepan, sino que sepan hacer. Y solamente si podemos medir objetivamente dónde fallan ellos sabremos objetivamente donde estamos fallando nosotros. Y el mejor modo de hacerles mejores a ellos es mejorando nosotros. Como clínico, como fisioterapeuta, me gusta pensar que estamos importando para la fisioterapia española algo que la puede hacer mejor, algo que otros países o que otras profesiones ya tienen instaurado, bien en la universidad bien en el desarrollo profesional Algo que nos puede hacer mejores a los profesionales. Y si lo ha hecho la Universidad en la que trabajo, y lo ha hecho bien, pues hay que decirlo.

Muchas gracias y buena lectura.