Mostrando entradas con la etiqueta universidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta universidad. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de septiembre de 2019

Feliz inicio de curso

Septiembre. Mes de inicio de clases. Los que vuelven después de dos meses sin abrir un libro. Los que llegan por primera vez. Los ojos abiertos. Las expectativas por las nubes. Las ganas.... o las no ganas.... Todo posible ese primer día de clase.... 
Luego pasan cuatro años y empezáis a preguntar cómo seguir formándoos, y me pregunto y os pregunto qué es lo que habéis estado haciendo todo ese tiempo (y me pregunto qué es lo que hemos estado haciendo como profesores todo ese tiempo).
Os lo digo el primer día de clase y no me creéis. Os lo vuelvo a decir en segundo y seguís sin creerme. Hay unas palabras mágicas que son la clave: anatomía, fisiología, biomecánica, patología, metodología. Dejadme que os cuente la película.
Acabaréis la carrera y os entrarán unas ganas locas de hacer un Master, un postgrado, de formaros en esta o aquella técnica. Habrá un montón de gente interesada en quedarse con vuestro dinero en completar vuestra formación con las últimas técnicas, los aparatitos más nuevos, las siglas más grandilocuentes. Y vosotros estaréis deseosos de seguir haciendo formación. Y os pasará porque tenéis la sensación de que lo que os hemos enseñado (mea culpa) no sirve para tratar a los pacientes. De que tal o cuál técnica no "funciona".  Y en muchos casos seguiréis así durante bastantes años. Hasta que cada cual por su camino vaya calmando esa sensación de "me falta me falta me falta"... y un día, muchos, descubriréis que lo que realmente faltaba, estaba ya en el plan de estudios que cursasteis.



Se que os encantan las asignaturas propias de fisioterapia, las que tienen prácticas, mover, movilizar, masajear, vendar.... jugar a ser "fisios". Y os encantan porque os acercan a la imagen que se proyecta del profesional en vuestra cabeza. Pero creedme, de todo lo que os hace falta aprender para ser fisioterapeutas, esas no son la parte fundamental.

Lo primero. Anatomía, fisiología y biomecánica. Empezar la casa por los cimientos. La anatomía no como la santísima trinidad origen-inserción-acción. No. Más allá. Innervación. Vascularización. Relaciones anatómicas, dirección de las fibras. Quién-pasa-por-encima-quién-pasa-por-debajo-quién-contiene-qué-cosa. La anatomía conocida como los taxistas conocían las ciudades antes de que existiera Google. Anatomía en los atlas virtuales, sí. Pero también en los textos clásicos, que  describen cada una de las fibras nerviosas, de los paquetes vasculares.... Anatomía no para aprobar un examen, sino para saber dónde está sucediendo lo que sucede. Añádele si quieres anatomía ecográfica, palpatoria.... todo suma, y todo vale.
Y con Anatomía, su hermana: Fisiología. ¿Cómo suceden las cosas? Básica para cualquier sanitario. Imprescindible si queremos saber cómo funciona el cuerpo cuando está sano, qué le pasa cuando enferma, y sobre todo, cómo funciona lo que yo estoy haciendo. Neurofisiología para entender el dolor, la transmisión de los impulsos, fenómenos de potenciación a largo plazo, saber qué vías transmiten qué órdenes. Sistemas descendentes, neurotransmisores, áreas cerebrales sinapsis.... ¿Cómo vamos a arreglar algo que no funciona si no sabemos cómo funcionaba cuando funcionaba bien? ¿Cómo vamos a saber si lo que hacemos cambia algo si no sabemos la fisiología de nuestras intervenciones?
Y biomecánica. Porque esta es la nuestra. La que más diferentes nos hace. En la que tenemos que ser unos "fuoriclasse".  Nuestra fisiología. Somos expertos del movimiento, para analizarlo y para prescribirlo. Pues hace falta estudiarlo. Estudiarlo de verdad. Biomecánica más allá de la marcha. Momentos de torsión, pares de fuerza, velocidad angular, senos, mucha física.... Anatomía, fisiología y biomecánica porque sin ellas vamos ciegos, cojos y mancos por la profesión.

¿Y después? Después llega patología. Con todas las letras y con todas sus variables. Si queremos ser profesionales de acceso directo, vamos a trabajar a diario con personas que tienen patologías que no han sido todavía diagnosticadas. En algún momento os hablarán los profesores de reconocimiento de patrones clínicos. Pues la única manera de reconocer patrones clínicos es haberlos conocido antes. Y eso se hace estudiando. Todas. Las traumáticas, neurológicas y músculo-esqueléticas porque serán el día a día de nuestro trabajo. El resto porque serán las que marquen la diferencia en qué no necesitéis un seguro de responsabilidad civil extra, que aprendáis a derivar, a reconocer factores de riesgo, o de perpetuación (ya os hablarán de banderas rojas, amarillas, naranjas y de mil colores). Patología para saber cual es la evolución de muchas enfermedades y podáis reconocer si el proceso es normal o si la persona está mejorando a vuestro pesar (sí, os lo prometo, a veces las personas mejoran a pesar nuestro). Patología no para diagnosticar enfermedades, que ya hay quien lo hace, patología para conocerlas y para aplicar ese conocimiento a mi tratamiento. Patología para poder hablar de pronósticos.

¿Y para acabar? Para acabar, metodología. No porque vayáis a investigar. Probablemente la mayoría no lo hará a nunca. Metodología para aprender a ser críticos, a que no os vendan curaciones milagrosas, para aprender a ser curiosos escépticos, para que no se queden con vuestro dinero, para saber leer un artículo, un libro, una opinión, una experiencia, y darle el justo valor que tienen las cosas. Metodología para saber generar vuestro propio conocimiento, para reconocer vuestros propios errores (sí, esto también os lo garantizo, vamos a meter la pata muchas veces). Metodología para seguir aprendiendo el día que recojáis el título.

Hay más cosas, sí. Relaciones humanas, por supuesto. Entender contextos sociales, también. Técnicas de fisioterapia, sin duda. Pero os garantizo que lo que marcará la diferencia el día de mañana, cuando acabéis, van a ser las bases sobre las que pongáis vuestras técnicas.... porque no puede ser que lo que nos haga profesionales sea saber muchas técnicas... eso nos haría técnicos, ¿no?

Muchas gracias y buena lectura. Y buen curso.

jueves, 11 de julio de 2019

No te representa.

No. No voy a hablar de política. Aunque el titular podría ser el resumen general de la situación en este país (en muchos países) en este momento (en muchos momentos). No. Es julio. Fecha de finales de curso. De últimos exámenes, últimas noches sin dormir para algunos. Últimas tardes apurando para corregir para otros. Fecha de revisiones.

"Esa nota no me representa". Me lo decías el otro día en la revisión. Y antes de ti me lo dijeron otros compañeros tuyos y antes de ellos se lo había oído decir a mis compañeros cuando estudiaba. Y déjame que te cuente una cosa. Hospital Ramón y Cajal, junio de 1999. Prueba final de prácticas clínicas. Último examen de carrera. Dividido en varias partes. Neurología. Cardio-respiratorio. Y traumatología. Traumatología suspendida. Tal cual. No fue el primer examen que suspendí en mi vida. Tampoco el último. Fue simplemente el único que suspendí durante toda la carrera. Se sorprendieron todos, compañeros, profesores, y familia. Pero sobre todo me sorprendí yo. He olvidado la nota. He olvidado incluso el nombre de la compañera que me examinaba. Lo que no he olvidado es lo que aprendí en esos días. Y tienes razón. Una nota no te representa. Yo también  tuve ocasión de aprenderlo.

He sido siempre un estudiante brillante. Notas altas. Muy altas. Repelente niño Vicente. Profesores que en el colegio te decían "qué ganas tengo de que el año que viene estés en mi clase, Fulanito me ha dicho que eres muy bueno". Profesores que el primer día de carrera te decían "vosotros sois la elite de los estudiantes de Madrid. Podíais estudiar cualquier cosa y habéis elegido estar aquí. Dejad que os miren con envidia..." Y al final cometes el error de creértelo. Que tus notas te representan. Me hizo falta llevarme una hostia en los morros suspender para madurar y darme cuenta que aquello no era así.




Tu nota no te representa, estoy de acuerdo contigo. Pero no te representa ni cuando no llegas a la suficiencia prefijada, ni cuando llegas a la máxima nota posible. No te representa como no lo hace tu peso, ni tu altura ni la cifra de tu cuenta corriente. Tampoco representa lo que te has esforzado ni lo que sabes. Bolonia ha mejorado las cosas, la evaluación continua, los resultados de aprendizaje, los criterios de evaluación.... es cierto, al final tenemos más "fotos" pero ni siquiera poniendo una detrás de otra todas esas fotos, como si fuera un collage, podríamos representarte. Tus notas pueden representar muchas cosas. Pero no te van a representar a ti.

Decía hace pocos día Pedro Delgado que la formación debería tener en cuenta el fracaso por un sencillo motivo. No sabemos si vamos a tener éxitos, pero sabemos que vamos a tener fracasos. Habrá un paciente que no mejore. Un problema que no puedas resolver. Y ese resultado tampoco te representará. Como no te representarán tus éxitos. Pero hay una cosa que sí te representa. Te representa cómo te enfrentes a esos problemas. Te representa, delante de un paciente que no mejora, como gestionas tu frustración, cómo le animas, como buscas respuestas nuevas. Nadie quiere volver a enfrentarse a una situación que no ha superado, porque la sensación de no poder superarla es muy alta. Pero como profesional, el día que salgas de la universidad, te tendrás que enfrentar veces, muchas veces, a situaciones en las que no has triunfado. Y solo cuando las superes, con todo el aprendizaje que has desarrollado tú mismo para conseguirlo te habrás dado cuenta de que eso era parte del recorrido.

Muchas gracias. Buena lectura. Y buen verano.





martes, 9 de octubre de 2018

Teoría y Práctica #PracticumFisioterapia

Hoy voy a hablar como estudiante. Pero también como docente. Este próximo jueves se celebra la Jornada sobre el Practicum en Fisioterapia, organizada por los buenos compañeros de @fisioeducación y el @cfisiomad. No voy a poder estar por motivos familiares y lo siento, porque me parece un aspecto primordial en la formación... y justamente de eso, de formación, de prácticas y de fisioterapia, quiero hablar un poco.

Este año he matriculado, por fin, diréis algunos, mi primera asignatura de cuarto de Psicología. El otro día empecé a leer el libro. Es la PRIMERA vez en cuatro años (bueno, para mi este va a ser el séptimo, vale) que se nos comenta cómo hacer un tratamiento. Cuarto año. Primera vez. Ya he hablado alguna vez en este blog de mi primera paciente de prácticas, Esther.... primer día de segundo de carrera... en fin... El caso es que leer sobre tratamiento en Psicología me ha hecho pensar sobre la formación que tenemos en Fisioterapia. En la mayoría de los casos las prácticas en nuestros grados empiezan el segundo año. Y la pregunta se cae por su propio peso, ¿qué sabe un alumno de segundo? Pues más bien poco, no vamos a contar mentiras. Vale, vamos a ver las diferencias. Psicología ha tenido que "encogerse" para pasar de 5 años a 4, mientras que Fisioterapia se ha "estirado" desde los 3. Más diferencias. A día de hoy, para ejercer como Psicólogo Clinico, si acabas la carrera hoy, es necesario un Master profesional. Con Fisioterapia esto no pasa. Y ya estos dos factores explican muchas de las diferencias en la formación.

En Fisioterapia, en muchos momentos de la carrera hablamos a los alumnos de cosas que todavía no han visto, y esto dificulta su aprendizaje. A mí, hace ya años, me enseñaron a hacer Cyriax en un ligamento antes de que supiera qué es un ligamento. Ahora se les enseña a los alumnos a hacer preguntas para descartar Banderas Rojas cuando todavía no han visto muchas de las patologías que se engloban dentro de esa palabra. Y en otras ocasiones se les adiestra para prescribir tal o cual ejercicio que ayuda dar un input correcto para la regeneración del tejido sin que hayan acabado de ver las fases de regeneración del tejido. En Psicología llevo tres años leyendo de marcos teóricos, de patologías, de estadística, de características personales, de evaluación, y sólo ahora, después de toda la base, parece que hablamos de tratamientos. 

Julio Mayol, una personalidad disruptiva (creo que es la primera vez que utilizo esta palabra en el blog, me falta colocar  disonancia y resiliencia y ya tengo actualizado el vocabulario) suelta de vez en cuando si no sería mejor hacer las carreras más cortas. No seré yo el que diga eso para la fisioterapia. Pero quizás si que es necesario darle una vuelta. El grado ya tiene la suficiente historia acumulada para ver cuales han sido sus puntos fuertes y cuales sus puntos débiles. Seguimos teniendo una formación universitaria preferentemente técnica, pero parece un sentir general que no somos profesionales técnicos, así que nos encontramos ante una disonancia (hala, ya la he colado) importante. Sospecho que un evento como el del jueves puede ser un buen momento para empezar a reducirla.


También es verdad, que siempre en Twitter (que aunque no es lo que era, sigue teniendo cosas buenas si uno sabe donde pararse a leer) hace unas dos semanas, a raíz de un tuit del doctor Ángel López se hablaba de cómo el contacto con el paciente desde el primer momento (Primero de carrera, en este caso medicina) daba al  estudiante una perspectiva diferente. No tanto para poner en práctica conocimientos (que no tienen) sino para adquirir una experiencia que modificará su manera de adquirir conocimientos. No podemos pensar que el alumno de primero sea una tábula rasa, es cierto que trae ya sus expectativas, sus creencias. Pero en ese momento son todavía las suyas, no las que los profesores hemos querido/sabido/podido transmitirles. Decidir cuándo y por qué se hace lo que se hace y estar dispuestos a modificar las cosas, o a dejarlas igual después de haber razonado tiene que ser parte de nuestra contribución a la profesión.

Enhorabuena a mis compañeros de @Fisioeducación por la iniciativa. Espero que sea la primera de muchas.

Muchas gracias y buena lectura.

P.S. de la Resiliencia ya hablaré en otra ocasión :)

martes, 19 de junio de 2018

Evaluación. Clínica. Objetiva. Estructurada.

Los que me conocen o que me leen por aquí saben que soy poco sospechoso de hacerle publicidad a la Universidad en la que trabajo. Me gusta pensar que soy independiente, al menos lo suficiente para poder decirle las cosas que no se hacen bien, las que no me gustan. Por eso, hace ya unos años renuncié a alojar este blog dentro de sus recursos. Para poder tener las manos libres para escribir acerca de lo que me diese la gana.

Pues hoy me da la gana de hablar de la ECOE de Fisioterapia de la UE. Porque a lo largo del último año he estado trabajando en dos proyectos ilusionantes, que se han llevado parte de las horas de mis peques y de mis horas de ocio, dos proyectos relacionados con la fisioterapia, con la fisioterapia que ilusiona, la de hacer las cosas bien, la de hacer que la fisioterapia sea cada día un poco mejor. Del otro proyecto todavía es pronto para hablar (tendré que esperar a finales de agosto), así que hoy dejadme que os hable de la ECOE.

¿Qué coño es eso de ECOE? Esa fue exactamente la misma pregunta que me hice yo cuando nos lo comentaron en la Universidad. ECOE. Evaluación Clínica Objetiva y Estructurada. Soy sincero, pasar de la sigla al nombre ni me dijo ni me ilusionó mucho. En mi universidad, (como supongo que en muchos otros trabajos), que dirección de área, o de departamento, o coordinación, llegue diciendo que hay un proyecto nuevo, traducido al idioma de los que estamos al final de la línea quiere decir que hay que hacer más trabajo. Pero empezamos. Y la conocí. Y me cautivó.

Imaginaos que pudiésemos comprobar si esos conocimientos que hemos estado intentando transmitir a lo largo de cuatro años a los estudiantes se acoplan bien con todas esas competencias transversales que el marco de Bolonia nos propone y que hemos incluido en los planes de estudio. Y que además lo pudiésemos medir en un contexto clínico. Con pacientes (maniquíes, pero sobre todo actores, maravillosos, increíble lo bien que trabajan, una y otra vez las mismas respuestas) a los que podemos testar una y otra vez porque no les vamos a aumentar los síntomas. Y que esa valoración no dependa de lo bien que me caiga el alumno, del feeling que tenga con el tutor de prácticas o de lo cansado que esté yo al corregirlo. Que yo, profesor, sepa en cada momento qué estoy evaluando, pero que tú, alumno, seas ciego a la evaluación. Evaluación. Clínica. Objetiva. Estructurada. Y ahora las palabras empiezan a tener un sentido. Y me gustan.



Pues ya la hemos hecho. Y más allá de las notas, que todavía no son oficiales, me quedo con dos resultados. Los alumnos, encantados (pensad cuantas veces a lo largo de la carrera os habéis divertido haciendo un examen de dos horas y media), nos dicen que este examen les va a ayudar a ser mejores profesionales. Los profesionales (unos valientes, me hubiera encantado estar en vuestro lugar, evaluarme, medirme, conocer mis errores) que participaron en el simulacro y que luego nos acompañaron, convertidos en evaluadores en la evaluación real, más encantados todavía. ¿Es un instrumento perfecto? No, como todos es mejorable. Necesitará que estudiemos qué ha funcionado, qué es lo que hay que cambiar. Necesitará que le hagamos cambios (más trabajo, ahora me pesará menos). Y entonces, ¿por qué me emociona y me ilusiona tanto? Porque abre las puertas. Como docente. No formamos (o no deberíamos formar) alumnos que aprueben exámenes, sino que sepan tratar con personas, no solo que sepan, sino que sepan hacer. Y solamente si podemos medir objetivamente dónde fallan ellos sabremos objetivamente donde estamos fallando nosotros. Y el mejor modo de hacerles mejores a ellos es mejorando nosotros. Como clínico, como fisioterapeuta, me gusta pensar que estamos importando para la fisioterapia española algo que la puede hacer mejor, algo que otros países o que otras profesiones ya tienen instaurado, bien en la universidad bien en el desarrollo profesional Algo que nos puede hacer mejores a los profesionales. Y si lo ha hecho la Universidad en la que trabajo, y lo ha hecho bien, pues hay que decirlo.

Muchas gracias y buena lectura.


jueves, 12 de abril de 2018

Derivando X

Hoy toca hablar de razonamiento, así que espero que los que de verdad saben del tema, gente como Edu, Rubén, Pablo, Arturo... si me leen, que me perdonen, o me corrijan. O que me perdonen y me corrijan.

Hace algunos años empecé a dar clase en la Universidad (sí, esos sitios donde los alumnos se matriculan y normalmente recuerdan que van a clase, que hacen exámenes, que entregan trabajos, ejem). Me empezó a pasar una cosa de manera frecuente en las lecciones. Planteaba un caso clínico. Muchas de las veces real, sucedido algunas horas o algunos días antes en mi consulta. Los estudiantes debatían, pensaban, razonaban. Hacían preguntas. Y poco a poco iban generando sus hipótesis. Otras veces generaban hipótesis directamente a bote pronto, así, casi sin pensar, la mayor parte de las veces relacionadas con lo que acabábamos de ver en clase, con algo que otro profesor les había comentado, o basadas en su propia experiencia. Hasta ahí, todo normal. Lo que me llamaba la atención era que muchas veces no planteaban hipótesis que, aunque al final no se confirmasen, cualquier fisioterapeuta hubiese formulado. Tardé algunas clases en darme cuenta en que ese era justo el detalle. Eran alumnos y no profesionales. Desconocían todavía muchas de las patologías posibles. No habían acumulado en su cabeza patrones clínicos suficientes.

Somos lo que ellos alcanzan... ¿o quizás alcanzamos lo que ellos son?. Reflexiones de Yoda

A los profesionales, con el paso del tiempo, se nos automatizan los procesos. Paciente nuevo, registro, anamnesis, y nuestra cabeza empieza ora a rastrear, ora a dejarse llevar por intuiciones. Generamos hipótesis que descartamos con una pregunta y otras que llegarán exitosas hasta la fase de exploración. Pero metemos la pata sin darnos cuenta (esto es un sesgo, los que saben le pondrán nombre, pero no es mi objetivo). No nos damos cuenta de que nos puede pasar lo que yo veía en los estudiantes. Hay hipótesis que no formulamos. Algunas por desconocimiento (da igual cuantos años pasen, el conocimiento adquirido nunca será total), otras simplemente porque en ese momento el "archivo" hipótesisX.causa no está disponible en nuestras estrategias de búsqueda cerebrales. Y no basta con pensar más o concentrarse más. No aparece. Y como no somos conscientes de que en ese momento se ha perdido, no podemos buscarlo.

Y claro, ante una hipótesis no presente no puedo hacer nada. No puedo contrastarla, no pudo falsarla, no tengo un test.... simplemente me pasa como a mis estudiantes, tengo un agujero negro. Es cierto que la mayor parte de las veces, a estas alturas de la película, no sucede nada. Pero como dice mi compadre en #EstrategiaCSA, Raul Morillo, a veces los fisioterapeutas hacemos más FBR que FBE. (FBR, Fisioterapia Basada en el Riesgo, Raúl... me encanta). No, no hablo de descartar banderas rojas, esas parece que ya las hemos integrado en la práctica clínica, aunque no sepamos muy bien que hacer con ellas. Hablo de algo más complicado porque es menos peligroso. ¿Y si lo que le pasa al paciente no es ninguna de las cosas que yo creo? Ya sabemos que a veces las cosas mejoran a pesar de los sanitarios. Y acabamos por creernos que el paciente mejora porque he sabido diagnosticarle bien. (Otro sesgo, como arriba, no importa tanto su nombre como ser consciente de que nos puede pasar a todos).

Ahora cuando exploro tengo siempre presente los archivos hipótesisA, hipótesisB.... y siempre un archivo hipótesisX... para que digan que los estudiantes no nos enseñan cosas. Basta estar pendiente. De lo que dicen. Y de lo que no dicen. 

Muchas gracias y buena lectura.

viernes, 26 de enero de 2018

Siguiendo

"Ante la página en blanco, la pregunta abierta, ¿por qué? ¿por qué un blog? ¿por qué ahora? ¿para decir qué? ¿para decírselo a quién?..."
Torija L.  Llegando. zienziyharte. 2014 (1) 16 enero


Cuatro años. No había caído en la cuenta del tiempo que llevaba el blog abierto hasta el otro día cuando escribí la última entrada "Non plus ultra". No había vuelto a leer el primer post. Un post que llevaba por título un subjuntivo, porque como dice mi buena amiga Montse citando a Ortega y Gasset "No somos participio. Somos gerundio. No estamos hechos del todo sino que poco a poco nos vamos haciendo". Pues eso, yo en estos cuatro años me he ido haciendo. A fuego lento.

Cuatro años son un ciclo olímpico. Cuatro años son un momento tan bueno como cualquier otro para echar cuentas, para hacer resumen, para fijar objetivos. Para darse respuestas. Vamos a ver si en estos 4 años he encontrado alguna. 

¿Por qué un blog? Seguramente porque necesitaba pensar en voz alta, compartir mis dudas, mis hallazgos. Compartirme un poco como una forma de agradecer lo que otros blogs me estaban aportando. Es cierto que incluso la propia palabra "blogsfera" se ha quedado anticuada. Y que quizás los blogs hayan perdido su sentido. Pero en ese momento era una herramienta poderosa para ponerse en contacto con la gente. Y yo, ¿qué tenía que decir? ¿a quién? Yo quería hablar de fisioterapia, de comunicación. De problemas de la profesión y de los profesionales. Quería hablar, a veces ironizar, sobre la profesión, como medio para que el que quisiese pensar pensase. A favor. En contra. Pero que pensase. Quería diálogo e he intentado cumplirlo. A veces tengo la sensación de que la profesión ha pasado del diálogo a los gritos. O quizás en el fondo hemos sido siempre una profesión de dialogar gritando (ea, otro gerundio). Tenemos una profesión que se está haciendo. 


Y yo, ¿qué he estado haciendo en estos cuatro años? He sido padre. Y he vuelto a ser padre. Y estoy siendo padre, porque desde luego tengo claro que eso si que es algo que está continuamente en movimiento. Elisa. Tristán. Aprendizaje constante. Gracias.
Aprendizaje también de mis alumnos. Hace 4 años estaba recién aterrizado en la UEM (gracias siempre Ana, por convocarme para este partido y darme los primeros minutos). En cuatro años he tenido la suerte de encontrar compañeros enormes en todos los sentidos. Gente que verdaderamente sabe. Gente que disfruta enseñando. Gente con ganas de aprender. Gente que podría escribir, describir y enseñar lo que es la palabra Resiliencia (otra de esas palabras que hemos tenido que aprender a decir en estos cuatro años).
Hace cuatro años no tenía una clínica. Ahora la tengo. Fisiolab. (Y es la primera vez que la menciono por aquí). Un pequeño espacio donde intento hacer la fisioterapia que defiendo, porque el movimiento se demuestra andando (gerundio dixit) y la fisioterapia es cada vez más, movimiento. Gracias Alberto por soñar y trabajar conmigo.
Y sobre todo gracias Maribel, por cualquiera de las cosas que haya pasado en estos cuatro años. Dije una vez hace tiempo que las personas con las que escogemos pasar nuestras vidas son lo más importante. A ti te he escogido. Dos veces. O más bien has sido tú la que me has escogido a mi las dos. Amando.


Y ahora, ¿qué? ¿Cuál es mi objetivo para el próximo ciclo olímpico? ¿Dónde me veo en enero del 2020? Da un poco de vértigo pensar en esa distancia.... vamos por partes... acabar psicología y un Master no estaría mal. Seguir aprendiendo. Seguir enseñando. Seguir escribiendo. Seguir compartiendo mis dudas. Seguir creciendo como profesional y seguir ayudando a la profesión a crecer. Seguir disfrutando de mis peques (dentro de 4 años ya no serán tan peques), de mis trabajos (de todos mis trabajos), de mi gente (de toda mi gente). Seguir compartiendo con vosotros mis ideas.

Pues eso. Agradeciendo. Siguiendo



miércoles, 24 de enero de 2018

Non plus ultra

Fue ayer. Fue hace un año. Fue en una clase de Terapia Manual. Fue en una de Terapia Física. Es todos los días. En primero de carrera. A veces más adelante. Un trabajo que realizar, una búsqueda que hacer. El grupo de trabajo se reparte las tareas y empiezan con toda las energías. Buscar es fácil. Esto me va a subir la nota.

Les miro con atención durante ese momento, porque los años me han enseñado que está a punto de pasar algo mágico, algo que si son listos y están despiertos les cambia para siempre. Pasan diez o quince minutos. Y algunas caras empiezan a cambiar. La chica morena de los rizos se despeina, el alumno de bíceps inmensos suda como si estuviese haciendo flexiones, las miradas empiezan a perderse. Antes o después alguno de ellos me llama y me dice "he buscado pero no he encontrado nada"... "Me dices lo que tengo que poner aquí"... "esto no se puede encontrar".

Nos hemos acostumbrado al mundo Google. Pongo mi pregunta en el buscador y mi respuesta está allí, justo debajo de la publicidad. No tengo que hacer nada más. Dónde pasar las vacaciones. Cómo viajar hasta Sebastopol. Cuál es el mejor sitio para comprar estas zapatillas. Cuál es el tratamiento mejor para cualquier patología. Navego un poco. Primera  opción, segunda, tercera, nunca más allá de la primera página de Google. Y si no está allí, no existe. La zona inferior de la primera página del buscador son las nuevas columnas de Hercules. NON PLUS ULTRA. Y más allá el miedo. La sensación de vacío. De que no existe lo que busco. De caer infinitamente por el precipicio.

Somos lo que ellos alcanzan

En ese momento delante del alumno toca pararse. Bienvenidos. YO NO SE. Sí, soy vuestro profesor. Sí, la universidad, la casa de la ciencia (o al menos eso debería ser) me ha puesto aquí, a vuestro servicio Y NO SE. Pero mi servicio no va a ser deciros lo qué estáis buscando. Mi servicio va a ser gestionar vuestra impaciencia. Enseñaros que no todo se consigue con dos clicks, ni tan siquiera con dos clicks correctos. Sí, luego llegarán los operadores boleanos y quizás, solo quizás, sea más fácil, pero hoy toca algo más básico. Hoy toca que aprendáis a buscar. Hoy toca que aprendáis a no encontrar. Hoy toca que aprendáis a tener paciencia. Que aprendáis a usar un cedazo, a separar el grano de la paja. Que aprendáis a reconocer cuál es le hilo del que hay que tirar y cuál es el que no lleva a ningún sitio. YO NO SE os he dicho. PERO SE. SE que algunas cosas no son inmediatas. SE que lo difícil es ser capaz de llegar a un sitio al que quieres llegar sin que la voz del navegador te indique en cada cruce hacia donde tienes que girar. SE la satisfacción que da encontrarse una pepita de oro después de horas y horas de búsqueda. SE la rabia de seguir una pista equivocada. SE que hay un más allá, que la Tierra no es plana sino esférica, y que vuestra búsqueda no acabará nunca.

Bienvenidos. Es la búsqueda lo que os hará mejores profesionales. El hallazgo será circunstancial.

Muchas gracias y buena lectura.

viernes, 23 de junio de 2017

Gaudeamus Igitur

Hoy toca ir de Graduación. Y como a pesar de que voy a poder hablar mucho voy a tener que ceñirme a un guion muy claro voy a aprovechar que el blog y la entrada son mías y voy a empezar dando las gracias a Beatriz y a Francisco por el regalazo que me han hecho. Bea, Paco, gracias por permitirme disfrutar de esta graduación desde una posición inmejorable. No se si me lo merecía, pero voy a intentar merecérmelo.

Y es que esta Graduación es para mí especial. Se completa hoy mi cuarto curso como docente. Y eso quiere decir que unas filas más allá, sentados esperando a recibir la beca estarán Alessia, Sara, Aldo y otros compañeros que estaban también sentados enfrente de mí el primer día que empecé a dar clase. Y de la misma manera que a ser padre te enseñan tus hijos, ellos fueron los primeros que me enseñaron a ser profesor. Gracias.
Mezclados con ellos también estarán Antonio, Diego, Marina,  y muchos más estudiantes con los que compartí horas de clase, dudas sobre vendajes, puntos gatillo, ultrasonidos y Kabat. Pero también compañeros (sí, ¿lo veis que ese día llegaba?)  con los que compartí dudas sobre casos clínicos, paradigmas, competencias y futuros de la fisioterapia.

Me emocionaré al leer vuestros nombres, lo se. Me emocionaré más que cuando hace años leí el discurso en mi propia graduación (por cierto, estad atentos al discurso de María. María, es precioso. Ayer, mientras lo leías en el ensayo, con el auditorio vacío y tus manos en los bolsillos me apretaste el corazón con tus palabras). Digo que me emocionaré porque veros desde hoy compañeros me completa como docente. Como si por una suerte de algún extraño mecanismo de epigenética la evolución de la profesión siguiese a través vuestro. Seré responsable de una parte infinitesimal de vuestros aciertos, y culpable de la mayoría de vuestros errores. Así que hoy, mientras vosotros os graduáis como fisioterapeutas yo me gradúo también y completo una de esas 4 facetas profesionales (asistencial, gestora, investigadora y docente) de las que os hablé en otoño del 2013.

¿Y ahora qué?, diréis. Pues no voy a deciros nada. Leed esta entrada de Carlos Castaño, leedla y memorizadla como si fuese materia de examen, yo no podría daros mejores consejos. Ahora disfrutad. Disfrutad de este día, con vuestros amigos, con vuestras familias. Disfrutad de la profesión que habéis alcanzado. Disfrutad de la responsabilidad que conlleva. Disfrutad aprendiendo con otros compañeros, con los pacientes. Disfrutad cuestionándoos lo establecido, el siempre se ha hecho así o el no se puede hacer de otra manera. Disfrutad pensando. Disfrutad aprendiendo (sin exámenes es mucho mejor). Disfrutad siendo fisioterapeutas.

¿Y yo? ¿Ahora qué? Pues ahora a seguir aprendiendo de vosotros. A seguir aprendiendo de vuestros compañeros, esos que ocupan hoy los asientos de clase. Y también a seguir aprendiendo de vuestros compañeros, esos que hoy llevan toga y birrete (gracias también a ellos, a Vanesa, a Carlos, a Raquel, a Mónica, a todos vosotros, un café con vosotros es siempre un regalo). Y a emocionarme cuando el coro cante aquello de


Vivat Academia
Vivant profesores


Pero sobre todo vivan los estudiantes!!!!

Muchas gracias y buena lectura