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lunes, 6 de abril de 2015

Del dicho al hecho. Reflexiones sobre la #4JIF (capítulo 2)

Viene del capítulo, perdón, de la entrada precedente...

.... pues con motivo de estas Jornadas me puse a reflexionar. ¿Es realmente importante la comunicación en la fisioterapia? Si tenemos en cuenta el primer axioma de la comunicación de Paul Watzlawick, resulta imposible no comunicar, ya que la comunicación es una conducta y no existe la posibilidad de no comportarse. Según este axioma la comunicación es importante "per se". Lo que también nos dice el bueno de Paul es que la comunicación puede ser exitosa o no serlo. Y ahí está la diferencia. Mucha.

Y esto, ¿qué tiene que ver con la fisioterapia? Pues que la fisioterapia exige de una relación con el paciente (bueno, a algunos teóricos de la fisioterapia que no defienden el modelo BPS eso tampoco les importa mucho, por eso cuando dan cursos todo es tan perfecto y tan idílico, es como los entrenadores de fútbol que planifican el partido como si no hubiese otro equipo... y el otro equipo siempre está... y el paciente también) y lo que es más importante. La relación de comunicación entre un fisioterapeuta y su paciente no es del tipo simétrico, sino del tipo complementario (otra de las clasificaciones del Sr. Watzlawick), en la que receptor y emisor no se sitúan en el mismo plano de conocimiento sino en dos planos separados, para desde allí ser capaces de alcanzar objetivos comunes (porque, y esto nos tendría que hacer reflexionar, la etimología de común y de comunicación es la misma).

Pero al grano, que me pierdo. ¿Cuándo es necesario en fisioterapia controlar los procesos comunicativos? Pues en la siguiente lista que veís aquí hago un resumen:


Es decir, en toda nuestra actividad profesional, la comunicación puede ser el vehículo que nos lleve al éxito o al fracaso (por poner un ejemplo, para saber más de los efectos de la empatía, que es parte de las habilidades comunicaciones, en el trato con el paciente podéis consultar esta revisión de Di Biasi en The Lancet).

Y entonces, ¿cuál es la realidad sobre el aprendizaje de técnicas de comunicación en Fisioterapia? Pues consultando los datos que cada una de las facultades de la Comunidad de Madrid (y son 10) pone a disposición en la web, los resultados son estos:


O sea, que menos del 1% de nuestra formación (en la Comunidad de Madrid, a lo mejor en otros sitios está mejor) se corresponde con algo que influirá en el éxito o el fracaso del 100% de nuestras intervenciones. Alguno me dirá que el Grado es corto (ejem ejem) y no se puede hacer de otra manera. Curiosamente hay una Universidad en Madrid, la Carlos III, que ha decidido que todos sus Grados, independientemente del ámbito de formación, cursen obligatoriamente una asignatura sobre técnicas de comunicación oral y escritas, con un peso mayor de esos 2,37 créditos. Eso traducido quiere decir que profesionales como ingenieros, abogados o contables, tendrán mejor formación en comunicación que el fisioterapeuta medio de Madrid (por cierto, lamentablemente la Carlos III no ofrece fisioterapia...).

La pregunta que sigue a esta reflexión es la siguiente: ¿Lo estamos haciendo bien? Yo no tengo respuesta para ella. Pero os invito a reflexionar.

... continuará... (soy lento pero seguro)

Muchas gracias y buena lectura.

viernes, 27 de marzo de 2015

Jugando (con fuego) en consulta

"No vas a poder curarme", "No se para qué he venido", "Lo mío es muy grave"...
"Nadie me había escuchado como lo has hecho tú", "Eres el mejor, no se que habría hecho sin ti"...

Hace ya unos cuantos años que Eric Berne publicó su libro "Juegos en que participamos" sobre Analisis Transacional (AT) y Juegos Psicológicos. Muchos de los aspectos que en el aborda se han quedado algo desfasados, o mejor, han sido recuperados y modificados por otros profesionales posteriores. No voy a hablar del AT, pero sí me gustaría comentar algunas cosas sobre los Juegos Psicológicos, bienvenidos y poneos cómodos, que hoy seré más largo de lo habitual.

Esta entrada surgió a raíz de una conversación con Jesus Rubio (podéis leer esta entrada en su blog, con la colaboración de Francisco Monteagudo,  que habla del mismo tema), cuando hablando de un caso particular le comenté que probablemente el paciente estuviese jugando con él. Como no quedó muy claro qué era lo que yo quería decir con jugar con él, me comprometí a escribir algo al respecto... tarde pero aquí está...

Berne define los juegos psicológicos (JP) como una serie de estrategias de "incomunicación", realizadas de manera inconscientes por los sujetos con el objetivo de obtener una ganancia (normalmente oculta, y la mayor parte de las veces inconsciente, más adelante especificaré mejor el concepto de ganancia). Los JP siguen el mismo esquema de muchos juegos lúdicos ordinarios: existe un reto, una invitación al juego, la posibilidad de una ganancia, unos roles y unas reglas.

Probablemente algunas de las frases con las que inicio está entrada las habréis oído en consulta. En algunas ocasiones (no siempre) son la invitación que el paciente nos hace para que juguemos a uno de sus juegos. Estos juegos, según Berne y otros autores como Karpman, se organizan alrededor de tres figuras, víctima, agresor y salvador. No es necesario que existan los tres, o que coexistan en el mismo espacio y tiempo, incluso a veces, los roles van cambiando según la evolución del JP.

Por la propia idiosincrasia de la fisioterapia (y por la personalidad de los fisioterapeutas) muy a menudo nos encontramos pacientes que nos plantean sus JP desde la posición de víctima. El problema radica en que el fisioterapeuta, muchas veces de manera incosciente, tiene una predisposición especial para asignarse el papel de salvador y de esa manera acepta el juego. Por lo que he podido constatar, difícilmente otras profesiones, como los dentistas, los logopedas o los podólogos, tienen muchas experiencias de este tipo en consulta.

Recuerdo hace ya unos cuantos años, en la primera formación que recibí sobre esta parte "soft" de las profesiones sanitarias, cuando el doctor Massimo Sacripante (médico, militar, psicoterapeuta y experto de recursos humanos, un hombre del Renacimiento del siglo XXI) nos comentó cual era su actuación cuando uno de sus nuevos pacientes, en el primer día de consulta le comentaba alguna de esas frases. Ante un "lo mío no tiene solución" o un "usted no me va a poder curar" Sacripante se levantaba lentamente de su silla y se encaminaba hacia la puerta para abrirla animando al paciente a salir por donde había llegado, ya que si pensaba que realmente no tenía solución no era lógico que ninguno de los dos estuviese perdiendo el tiempo o el dinero en ese caso. La única manera real de ganar en un JP es no jugarlo.

Pero el reto, la posibilidad de ganancia es precisamente lo que nos hace caer y jugar. Hablaba antes de las ganancias, estas pueden ser de muchos tipos, el hecho de recibir atención y cuidados (por parte del paciente), o el hecho de ser reconocido y admirado (por parte del profesional), el hecho de mantener oculta una faceta que no queremos que se descubra (por parte de ambos)... El caso es que una vez que el paciente nos lanza el juego (víctima) y nosotros aceptamos (salvador) pasan varias cosas. La primera es que el juego es del paciente, son sus reglas y las conoce mejor que nosotros, y probablemente haya jugado a ese juego muchas más veces que nosotros. Por eso, a partir de ese momento, al haber perdido el control del juego nos convertimos en víctimas y nuestro paciente en nuestro salvador (lo que perpetúa el juego y la dinámica), sus respuestas positivas a nuestros esfuerzos nos "premian" y sus respuestas negativas nos "castigan". En determinados momentos es posible que incluso uno de los dos ocupe el rol de agresor ("usted me dijo que me iba a curar", "no has hecho por tu parte nada para curarte").

Hemos explicado ya el concepto de juego, y el de ganancia, quizás el último aspecto importante es remarcar la idea de "incomunicación". Si bien Watzlawick defiende que la no comunicación es imposible, la idea sobre la que trabaja Berne cuando habla de "incomunicación" es una comunicación no productiva, en la que cada uno de los actores está hablando desde un nivel diferente (niño, padre, adulto, pero esto ya es harina del AT y no es el objetivo de esta entrada) cuando el único tipo de comunicación  productiva que en este contexto tendría sentido es una comunicación adulto-adulto. Seguro que muchos habréis visto a algún compañero "regañar" a un paciente, estableciendo en ese momento una comunicación padre-niño improductiva y poco útil para empoderar al paciente.

¿Quiero decir con esto que todos los pacientes que entran en consulta con alguna de esas frases nos están planteando un JP? No, es necesario tener en cuenta el contexto y otros factores, pero haríamos bien a tener los ojos particularmente abiertos en estos casos y a no dejarnos cegar por nuestro afan "salvador" (que en algunos casos puede tener una motivación oculta en la que quizás convendría profundizar). Como dice el refranero español, dos no se pelean si uno no quiere. Pues bien, dos no juegan a un JP si uno no quiere. Y nuestra responsabilidad, como profesionales de la salud tiene que ser la de no querer. Por nuestro bien. Por el de nuestro paciente.

Muchas gracias y buena lectura.

Berne, Eric "Los Juegos en que participamos". Ed Diana. México 1986

Edwards, Gill "El triangulo dramático de Karpman". Ed Gaia 2011

Watzlawick, Paul "Teoría de la comunicación humana". Ed Herder 1993