MUDITO
Hoy toca hablar de Mudito. En este mundo 2.0 resulta fácil
reconocerle. No está. Mudito no tiene Twitter, no escribe en un blog, no busca
trabajo en Linkedin y su Facebook sirve para lo que originalmente servía
Facebook, para estar en contacto con sus amigos.
Pero, si Mudito no es 2.0. ¿Por qué hablar de él? Hay una razón
poderosa, a día de hoy sigue siendo el fisioterapeuta más
abundante, y las revoluciones, incluida esta maravillosa revolución
digital que vive la fisioterapia, que no llegan a la mayoría,
acaban por no llegar a ningún sitio.
Se hablaba el otro en día en Twitter del mágico
número
300, de las Termópilas, de Xerxes y de Leónidas. Y se hablaba con la emoción
de que las cosas cambiarían. Ningún texto con rigor histórico
defiende la idea de que 300 hombres cambiaron el mundo. Según
parece aquello fue solamente una pequeña revuelta, una escaramuza, que
posteriormente la historiografía (que no es lo mismo que la historia)
de los vencedores se encargó de mitificar. Aquello en lo que
coinciden los historiadores es que sólo la unión de todas las
Polis, en Platea y Salamina, pudo detener la expansión Persa.
¿Y que tiene que ver esto con Mudito? Ahora sigo, que la
entrada hoy será larga. Lo malo de los grupos de adscripción
voluntaria (y no olvidemos que en internet casi todos lo son) es que se
convierten en endogámicos, muchas opiniones, muy buenas, pero con un sesgo, el
de acabar apuntando todas en la misma dirección, nadie se afilia voluntariamente a
un grupo con el que no comparte opiniones . Y aquí llega la importancia de Mudito. Y el
riesgo de esos 300. Convertirse en algo parecido al lema de la Ilustración
Francesa, "todo para los fisioterapeutas, pero sin los
fisioterapeutas". La mayoría de fisioterapeutas, hoy, son
Muditos. Primer dato.
Voy a seguir con historias, que parezco el abuelo Cebolleta.
Había
indignación en la red hace unos días porque los Colegios de Fisioterapia
(de adscripción obligatoria, detalle que a algunos les puede parecer insignificante,
pero que precisamente es lo que hace que sean representativos de la profesión)
ofertaban formaciones que en el mundo 2.0 parecían un atentado a la salud pública.
El caso es que los cursos se llenan, responden desde las instituciones,
probablemente de Muditos, que con su acción están también diciendo, marcando, el destino hacia
donde quieren que vaya la fisioterapia. Segundo dato. Podemos pensar que los
compañeros
1.0 se equivocan y ya está, pero el pensamiento científico
correcto ante un hecho que no es como se espera no es pensar que el hecho está
equivocado (los hechos son solamente datos) sino que lo están
nuestras explicaciones, aunque no nos guste. El resto, enrocarse, pensar que
los demás
se equivocan porque no saben, porque sus datos son de menos valor, porque sus
conocimientos inferiores, o unir hombro con hombro en un pequeño
desfiladero para frenar allí al invasor no son estrategias científicas
sino más
bien magufadas, (por usar un término muy 2.0).
La realidad no es más que una construcción
común
entre varias partes que interactúan. Seguramente los argumentos científicos
son una buena herramienta para delimitar los campos, pero tienen sus límites.
Un profesor de estadística dijo en clase hace unos días "si tengo muchas vacas puedo sospechar
que tendré mucha leche, pero sólo puedo afirmar que tengo muchas
vacas, si lo que quiero es tener mucha leche no tengo que comprar vacas, tengo
que comprar leche". Tener mucha evidencia científica puede ser algo
parecido, da evidencia, sirve para reforzar el corpus científico
sobre el que una profesión se asienta. Pero inferir desde un corpus científico
fuerte una fortaleza profesional es un error de atribución, que deja muchas
otras variables por el camino. Tenemos evidencia de que nicotina, alcohol, o
luces intensas antes de dormir son negativas. Y se sigue fumando, bebiendo, o
consultando el ordenador antes de dormir. Sabemos que conducir un coche a 90 es
mejor para el medio ambiente y para nuestro bolsillo que hacerlo a 120, y
seguimos viendo coches a 130. ¿Por qué pasa esto?
La evidencia científica es indispensable, pero para
contruir una realidad hacen falta muchas más cosas. Entre ellas escuchar atentamente
a los que no piensan como nosotros. Escuchar a aquellos que no hablan, o que
hablan con sus acciones. Y no siempre es fácil. Mudito es Fisioterapeuta y la Fisioterapia le pertenece.
O somos capaces de crear una realidad común que nos englobe a todos, o
seguiremos hablando de muchas fisioterapias con apellidos diferentes y circunscritas a mirarse su propio ombligo.
Muchas gracias y buena lectura.
Luis Torija Colegiado 1394
Luis Torija Colegiado 1394
Socio FSR 223