viernes, 18 de marzo de 2016

La cultura de las excusas

Ayer Adrián se cayó en la guardería. Podía haber sido Elisa, pero fue Adrián. Se cayó subiendo unos escalones de cemento que probablemente no deberían estar allí. Pero están. Y se cayó, que es algo que los niños hacen habitualmente. Y se golpeó con ellos. Y se hizo una herida. Y sangró. Como sangran los niños. Hasta aquí todo normal. Espero que se mejore pronto y que vuelva a jugar con Elisa como si nada. Pero su caída me vale para hablar de las culpas, de las excusas, de las responsabilidades. Y del tiempo que perdemos con ellas.

Elisa, y Adrián, van a una Escuela Infantil del Ayuntamiento de Madrid, gestionada por una cooperativa independiente y autorizada por la Consejería de la Comunidad de Madrid. Hasta aquí todo normal también. Pero cada vez que un niño se cae y se hace daño, empezamos a buscar culpables. Y disparamos siempre hacia arriba. Los padres decimos que la culpa es de la cooperativa, que tiene que poner los medios para que los niños no se caigan. La cooperativa dice que la culpa es del Ayuntamiento, que es el propietario del local y es el único que está autorizado para hacer cambios. El Ayuntamiento dice que la culpa es de la Comunidad, que es la responsable de los permisos y la que tiene que autorizar los cambios. No sabemos la opinión de la Comunidad, pero estando en Madrid puedo hacer la hipótesis de que le eche la culpa a los electores (a los padres) que no han permitido que los suyos sigan gobernando en el Ayuntamiento. Y mientras, Adrián y Elisa, que no tienen voto, ni culpa, ni responsabilidad de nada, se siguen cayendo.

A lo mejor pensamos que esto nos pilla un poco lejos, pero en el fondo lo hemos vivido más veces. Cuando éramos estudiantes, por ejemplo. Los estudiantes que suspenden dan la culpa al profesor (un clásico). El profesor da la culpa a la dirección del centro, que ha juntado en su clase a todos esos alumnos "conflictivos", la dirección del centro dice que la culpa es de la Consejería de Educación que no le da medios para tener más profesores.... y así podemos seguir eternamente. Si entendéis el italiano (el vídeo tiene subtítulos en inglés, y podéis activar también una pseudotraducción al español, pero se pierde algo de calidad en el discurso) os aconsejo este vídeo de Julio Velasco, entrenador de voleibol sobre lo que él llama "la cultura de las excusas" o cómo los rematadores deberían dedicarse a rematar y no a hablar del trabajo de los que les pasan el balón.



Hablar de las cosas, dar culpas, disparar hacia arriba... es por desgracia muy habitual, pero no resuelve nada. No necesitamos gente que de culpas, sino gente que asuma responsabilidades, que sea capaz de dar respuestas. Parafraseando a Velasco necesitamos gente que resuelva bien los problemas difíciles, porque esas personas, los problemas fáciles, los solucionan de manera maravillosa, o mejor aún, el tiempo que gastamos en quejarnos de que la situación no es como nos gustaría, es tiempo que perdemos en encontrar una solución. Mientras seguimos quejándonos y pensando que alguien tendría que hacer algo, Adrián y Elisa se seguirán cayendo y nosotros seguiremos sin entender porqué.

Muchas gracias y buena lectura.

lunes, 7 de marzo de 2016

Compro vocal!!! De la E a la A.

Lo siento. Me equivoqué. De lleno. Y toca pedir disculpas. Hace unos meses hablaba yo por este canal sobre las 5 E's de la comunicación (Estar, Escuchar, Entender, Explicar, Empatía). Y lo hacía basándome en mi experiencia como fisioterapeuta, en mi formación como formador, en lo que había ido aprendiendo aquí y allí. Y eso no vale. Lo que vale son los estudios, leer mucho y poder (y saber, y querer) contarlo. 

El fin de semana pasado estuve en Málaga y Córdoba hablando de comunicación en el equipo fisioterapeuta-paciente. Y actualizando un poco mis conocimientos antes de ir me tropecé con un estudio super interesante. Los que frecuentáis este blog sabéis que hablo poco de estudios (eso lo dejo para los que saben), pero este en particular, aquí tenéis el link al paper completo, demuestra mi ignorancia y corrige mi error posterior. No eran 5 E's las que importaban en comunicación, eran 5 A's... (podría decir que el estudio está en inglés y que me he marcado un lost in translation... pero no me consuela) así que luego hablaremos un poco de ellas.



Primero hablar del estudio. Es un ensayo aleatorizado y controlado, vamos, que pinta bien. En el grupo de estudio hay 12 fisioterapeutas a los que se les ha formado en comunicación y en el grupo control otros 12 sin formación. Y las medidas no se hacen sobre los fisioterapeutas sino sobre diferentes valores en los pacientes (más de 200 pacientes, vaya muestra interesante), tales como adherencia al tratamiento, actividad física realizada, calidad de vida, funcionalidad. El estudio actualmente está en curso, pero tienen un piloto realizado antes con una muestra más pequeña y que aporta algunos resultados prometedores (mejoría en adherencia a los tratamientos, en la actividad física realizada, en la calidad de vida percibida, entre otros) y que hacen pensar que formar al profesional en comunicación no solo es útil para el profesional, sino (y recordemos que este debería ser siempre el objetivo) para el paciente.

¿Y qué tipo de formación en comunicación propone el estudio? Una formación de 8 horas, basada, precisamente, en lo que los autores llaman las 5 A's. Vamos a presentarlas:

ASK (preguntar)
- realizar preguntas abiertas
- preguntar una sola cosa cada vez
- quedarse en silencio mientras el paciente responde, dejando que de toda la información posible antes de preguntar algo nuevamente
- parafrasear y repreguntar, para estar seguros de que la información es la correcta
- empatizar (haciéndole ver al paciente que entendemos sus emociones)
- preguntar al paciente si quiere ser aconsejado (existen muchas cosas que podrías hacer para mejorar tu situación.... ¿quieres que te las cuente?)

ADVISE (aconsejar)
- utilizar canales diferentes para transmitir la información (visual, auditivo, kinestesico.... o sea, dar hojas, o enseñar vídeos, o hacer con el paciente cosas....) adaptándola al paciente
- cerrar el círculo: pedir al paciente que nos cuente, con sus palabras, los consejos que le hemos dado (de manera que podamos estar seguros de que la información ha sido recibida como esperábamos)
- dar razones, explicando el porqué esas actividades o consejos propuestos pueden resultar útiles en su caso
- dar posibilidad de elección, esta posibilidad implica al paciente más en su tratamiento, al escoger, dentro de un abanico de posibilidades, sus tratamientos
- utilizar frases de ánimo en lugar de frases de responsabilidad como "tienes que...", "hazlo por mi...", "deberías..."

AGREE (llegar a acuerdos)
- contar con el paciente para la planificación de los objetivos
- planificación de los objetivos según el acrónimo SMART (que yo prefiero españolizar como MARTE, Medibles, Acordados, Realizables, Temporizables y Específicos... y para predicar con el ejemplo, pongo como objetivo una entrada sobre objetivos SMART en menos de un mes en este mismo blog)

ASSIST (ayudar)
- identificar (junto con el paciente) las barreras y los obstáculos que dificulten alcanzar los objetivos, y ayudar (al paciente) a encontrar las soluciones a los mismos (esto es bastante parecido a realizar una DAFO orientada a los objetivos en la relación fisioterapeuta-paciente, en esta genial entrada al respecto de Inma Villa encontraréis mucha más información)

ARRANGE (organizar)
- ofrecerle un contacto posterior al paciente, de manera que sepa que cuando sale de la consulta va a tener respuesta a sus dudas
- fijar un follow-up posterior, no necesariamente presencial, para controlar la evolución. O especificar claramente que no será necesario ese control
- proporcionar al paciente un diario de rehabilitación para mantener la adhesión en casa.

Espero que os resulte útil. Podría hablar largo y tendido  sobre cada una de esas herramientas, de algunas ya he hablado en otras entradas, pero prefiero animaros a participar en la zona de comentarios. ¿Os sobra alguna? ¿Os falta alguna?




Muchas gracias y buena lectura

Bibliografía:
Lonsdale, C., Hall, A.M., Williams, G.C., McDonough S.M. Ntoumnis, N., Murray, A., Hurley, D. A.  Communication style and excercise compliance in physiotherapy (CONNECT). A cluster randomized controlled trial to test a theory-based intervention to increase chronic low back pain patients' adherence to physiotherapist' recommendations: study rationale, design, and methods. BMC, Musculoskeletal Disorders 2012, 13:104 

Imágenes: Esperanza Pérez García. Elaboración propia


miércoles, 17 de febrero de 2016

Cambiar de pasión.

"El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios... pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín, no puede cambiar de pasión"

Si no habéis visto "El secreto de sus ojos" os la recomiendo desde este mismo momento. No voy a contar más de la película que esa frase que Esposito, el ayudante de Benjamín (Ricardo Darín en uno de esos papeles en los que principalmente hace de Ricardo Darín y que le salen tan bien) le dice a su jefe para ayudarle en la investigación que llevan a cabo. La frase tampoco es una idea original de la película sino una adaptación de una frase de Galeano (uno de esos escritores que desarma la tesis de que no se puede ser intelectual, erudito y futbolero).

Pero vuelvo al tema que me desvio. El otro día afirmaba un compañero hablando sobre un caso clínico algo más o menos así: "Seguro que para ti, que eres muy de Mulligan, lo que tiene ese paciente es una alteración del movimiento accesorio". Pues vamos a ver, por partes, que sí, que he participado en el curso de Mulligan muchas veces, que lo he traducido y que he participado en un proyecto de investigación sobre el tema. Pero ser, lo que se dice SER, soy del Depor (incluso mucho antes de que la gente lo llamase Depor, cuando lo llamaban simplemente el Coruña) y del Banesto (me da igual que ahora lo llamen Movistar, para mi es el Banesto, o mejor aún, el Reynolds).

En esto de la fisioterapia a veces confundimos lo de la pasión por la profesión con la pasión por las herramientas. Y así equivocamos las cosas. Acabamos siendo muy de Mulligan, o muy de Osteopatía, o muy de Punción Seca, o muy de Reeducación Postural Global, o muy de lo que a cada uno le de la gana. El problema es cuando abrazamos esas herramientas desde el único postulado de la pasión (según la RAE "perturbación o afecto desordenado del ánimo") y no desde una perspectiva racional, científica, o simplemente, con sentido común. Todo el mundo sabe que hay dos tipos de "manitas", el primero arregla cada cosa con la herramienta justa, el segundo lo soluciona todo con silicona. ¿A cuál de los dos llamarías para que te solucionase un problema?  Válgame la metáfora para la fisioterapia. No todo van a ser puntos gatillo, ni ERS, ni perdida de movimientos accesorios, ni cadenas acortadas. Y sin embargo aplicamos "silicona" con pasión.

                                                       


Quizás el error esté en toda nuestra formación, como dice mi compañero David Rodríguez, compartimentada por técnicas (hoy uso de martillo, mañana uso de alicates, pasado mañana uso de destornillador, postgrado en uso de silicona) sin aportar realmente una visión integradora, que piense en el problema en vez de en las soluciones. Efectivamente, todos hemos escuchado, y por suerte cada vez más, cursos en los que te dicen "esto no es para usar solo, lo tienes que integrar con otras cosas". El enseñar más y mejor cómo integrarlo debería ser el objetivo de la próxima evolución en fisioterapia. Sobre todo de la próxima evolución en la formación en fisioterapia.

Pero mientras esto no suceda estaría bien que abandonásemos nuestras pasiones cuando entramos en clínica y las dejásemos para el campo de fútbol. (También estaría bien que las abandonásemos en política, pero eso sería harina de otra entrada, y seguramente de otro blog).

Muchas gracias y buena lectura.

Imagen: www.decoestilo.com

jueves, 31 de diciembre de 2015

Carta de deseos para el año que viene.

Qué la salud siga siendo la unidad que da valor a los ceros que nos pone la vida. Qué no me falte la salud. Qué no falte la salud a los que quiero. Qué no falte sanidad a los que enfermen. Qué a la sanidad no le falte la humanidad la humildad y la comprensión.

Qué no me falte tiempo para ver a mi hija. Qué a mi hija no le falte el tiempo de su padre y de su madre. Qué a ningún niño les falte tiempo y cariño. Qué los niños sigan siendo niños y no adultos en pequeñito. Qué este país sea un país para niños. Qué la conciliación sea una realidad. Qué este país también sea un país para viejos, porque todos lo seremos algún día. 

Qué no tenga que visitar cementerios. Ni hospitales. Qué los que se han ido este año sean los últimos en irse durante mucho tiempo. Qué los que se han ido sepan que hoy con las uvas seguiré pensando en ellos (hasta luego Caro, dale recuerdos a mi padre).

Qué siga viendo la sonrisa en los ojos de mi hija. Qué siga viendo la sonrisa en los ojos de su madre. Qué nuestra hija siga viendo la sonrisa en nuestros ojos. Qué sigamos teniendo motivos para sonreír. Qué no nos engañen con sonrisas falsas. Qué no nos engañen tampoco con lágrimas falsas. Qué no perdamos la capacidad de llorar cuando hay que llorar. Qué sepamos que la tristeza tiene un porqué y un cuando. Pero que como dice una publicidad, qué nadie nos quite la capacidad de disfrutar.

Qué los políticos que nos representan nos representen a nosotros y no a ellos. Qué los medios de comunicación nos informen de una manera objetiva y desinteresada. Qué los partidos sean capaces de ponerse de acuerdo para saber donde va a estar mi país dentro de treinta años, no qué van a hacer con sus pensiones dentro de treinta años. Qué dentro de treinta años sigamos sabiendo lo que es una pensión. Qué dentro de treinta años una pensión sirva para algo más que para no llegar a fin de mes. Qué las pensiones de hoy valgan lo que valió el trabajo que les dio sentido.

Qué pueda seguir paseando por las calles de mi ciudad sin tener que preocuparme de que unos terroristas decidan que ha llegado el día del juicio final. Qué mi hija pueda crecer y correr por las calles de mi ciudad sin aprender el  miedo desde pequeña. Qué sepamos darle valor a la libertad nuestra y a la de los demás. Qué respetemos que las vidas que se van eran igual de importantes sin tener en cuenta religión o color de piel. Qué las religiones dejen de ser políticas. Qué las políticas dejen de ser religiones.

Qué mis alumnos me sigan exigiendo. Qué mis pacientes me sigan exigiendo. Qué yo aprenda a dejarme de exigir. Qué siga teniendo la suerte de tener un trabajo que me llena. Qué mucha más gente pueda tener la suerte de tener un trabajo que les llena. Qué toda la gente pueda tener la suerte de tener un trabajo. Qué los trabajos tengan las condiciones dignas. Qué la gente que se va al extranjero sea porque le apetece y no porque no tiene otra elección. Qué la gente que se tenga que ir al extranjero no se sienta fuera de casa. Qué los que están en el extranjero puedan seguir participando de la democracia de este país. Qué cada país pueda decidir que tipo de democracia quiere, que bandera le representa, que himno le emociona.

Qué mi chica me siga alegrando el día solo con su presencia. Qué sigamos riéndonos con videos de pingüinos, con la música de los ochenta, con juegos de palabras absurdas. Qué mis amigos sigan siendo mis amigos. Qué sea capaz de sacar un momento siempre para estar con ellos cuando les haga falta. Qué sea capaz de sacar un momento para estar con ellos, aunque no les haga falta.

Qué Disney respete la Fuerza y nos de un buen trailer de vez en cuando. Qué Maruja Torres y Joaquín Sabina (que me han inspirado esta entrada) sigan escribiendo y cantando. Que los escritores se dediquen a escribir y los cantantes a cantar. Qué tenga tiempo para volver a leer. Qué no deje de escuchar música. 

Qué mi hija siga bailando.

Y qué tú, que me lees, tengas un feliz 2016!!!


miércoles, 18 de noviembre de 2015

And the winner is...

El viernes pasado estuve en las 5 Jornadas Interhospitalarias de Fisioterapia en el Hospital de Fuenlabrada. No voy a ensalzarlas. No lo necesitan. Mantener durante 5 años el nivel de asistencia conseguido, el interés generado y el nivel de los ponentes hablan por ellas mejor de lo que pueda hacer mi prosa.

Este año tuve el placer de participar como moderador en la mesa de práctica clínica, Roy La Touche a un lado, Júlia Jubany al otro y allá a mi frente Estambul (o sea, el público). Una maravilla de mesa, adornada con dos comunicaciones super interesantes, entre ellas la que acabó ganando el premio a la mejor comunicación, de Alfonso Gil. Estaba preocupado porque pensé que no daría tiempo a contestar a todas las preguntas que yo hubiese querido hacer, pero pasó justamente lo contrario, las preguntas fueron pocas y acabamos por disfrutar viendo como Roy preguntaba a Júlia. Experiencias nuevas producen reflexiones nuevas. O al menos renuevan las que estaban ya rondado por el cerebro.

                                                     


Circulan por la red, en español y en inglés, "manuales" sobre cómo se tiene que preguntar en un congreso científico. Todos tenemos presente algún congreso en el que alguien no pregunta por preguntar sino para hacerse notar, otros simplemente critican, y algunos directamente se mueren de la vergüenza antes de lanzar una pregunta que podría ser muy interesante. El hecho de que medio en broma medio en serio existan esos manuales tiene un porqué. Una explicación que está muy lejos de esos congresos o de esas jornadas.

Decía Quim Chalé hace un mes en Barcelona que la gente tiene miedo a hacer preguntas. Y es cierto. El sistema educativo se forma desde que somos muy pequeños en premiar a los alumnos que saben dar respuestas correctas. "Escucha lo que digo, piensa, y responde cuando te pregunte". Así hemos crecido todos, daba igual LOGSE, LODE, LOMCE.... si sabes responder eres buen estudiante... si no sabes responder bien no lo eres. Fin de la cita.

Luego llega la universidad. Más de lo mismo. Escucha. Piensa (o no, a veces basta memorizar). Y responde. Responde aquí. Responde a lo que se te pregunte.

Y después de la universidad, para los que quieren seguir estudiando llega el mundo de la investigación. Y aquí cambia el paradigma. Lo importante no es dar respuestas. Lo importante es saber hacer preguntas. La pregunta guía a la respuesta. Solamente las preguntas nuevas pueden generar respuestas realmente novedosas. Si las preguntas no cambian difícilmente cambiarán nuestras respuestas. Pero hay pocos científicos brillantes, porque hay pocas mentes que sean capaces de seguir preguntando durante todo el sistema educativo.

Tengo cuatro sobrinos maravillosos, y veo como evoluciona la mente de los niños a través de como preguntan. Los niños saben hacer preguntas originales, novedosas, a veces incluso ligeramente impertinentes (como lo son las preguntas científicas que son capaces de plantearse lo que ya está establecido). Vienen de serie con esa capacidad. Luego evolucionan, llegan los exámenes, la necesidad de adaptarse a lo que se les pide. Y las preguntas dejan paso a las respuestas. Y la imaginación y el pensamiento lateral deja paso a la repetición y al pensamiento lineal. Y claro, si se mantiene durante suficientes años ese mecanismo, la capacidad de preguntar se pierde como gotas en la lluvia.

En la JIF había premios para la mejor comunicación, para el mejor cartel. Y hubo buenas comunicaciones. Y buenos carteles. Quizás, para que se puedan escuchar buenas preguntas en los congresos habría que premiar a las mejores preguntas. Y quizás habría que empezar desde antes, desde la universidad, desde el instituto, desde la primaria... 

Enseñar a preguntar como alternativa a enseñar a responder. Premiar las preguntas como se premian las respuestas... ahí lo dejo...

Muchas gracias y buena lectura.

Imagen: https://www.flickr.com/photos/tony-m/4444505794/

sábado, 24 de octubre de 2015

Ser o estar, ese es todavía el problema

Llego tarde, llego tarde, como el conejo de Alicia...

Hace un par de semanas tuve el honor de participar en las IV Jornadas Fisioterapia TIC y 2.0, organizadas por los Colegios de Fisioterapeutas de Cataluña y Andalucía. No pensaba escribir una entrada (la charla, con la consiguiente presentación, se puede ver en vídeo en el siguiente enlace). Pero esta semana la publicación completa del Informe #toptensalud20 por parte de Janssen Observer me ha animado a volver sobre el tema. (Y ha confirmado de alguna manera el trabajo que presenté en Barcelona, mucho menos potente, pero con algunas conclusiones similares)

2.0. Vivimos en una sociedad rodeada de cosas 2.0 y creo que mucha gente habla del 2.0 sin que todos tengamos claro si hablamos de lo mismo. El 2.0 nace como evolución de la web, cuando esta pasa de ser un mero transmisor de información (páginas estáticas, posibilidad de interacción inexistente) a una herramienta de comunicación bidireccional (ese era uno de los sentidos del número 2, marcar la bidireccionalidad y no solamente la evolución del proyecto). A partir de ese momento la red pasa a ser red social, con informaciones que fluyen en los dos sentidos (y que gracias a esa posibilidad de feedback se convierten en comunicación) y modificando el status quo inicial. Con la red 2.0, cualquier persona, desde cualquier sitio, puede ser un "informador", puede generar y difundir contenido, o modificar, completar y discutir el contenido creado por otros. Al amparo del 2.0 nace Facebook, Youtube, Twitter, Wikipedia, se modifican millones de páginas, y otras mueren. Con el 2.0 no solo cambia la web, cambia la manera de utilizar la web..., o eso debería haber pasado.

La fotografía del informe #toptensalud20 nos da una de cal y una de arena a los fisioterapeutas. La  primera viene representada con nuestra presencia en twitter, cercana al 50 % de las cuentas analizadas. Esto debería ser sinónimo de que en esta red social nuestra presencia es vigorosa, y nuestra voz, alta y firme. Pero para contrarrestar llega la arena, que nos dice que esa voz representa solamente el 3% del conjunto de las voces globales. O sea, que estamos, pero no interactuamos (o al menos no como podríamos interactuar). O que nuestra voz, más allá de nuestro propio colectivo no se oye tan clara y tan alta y tan firme como nos gustaría.

Como dije en la charla, nuestro objetivo como fisioterapeutas no debe ser la notoriedad, el ser más conocidos, el saber más técnicas, el leer más papers o el tener más visitantes en nuestro blog. Ni siquiera el ser mejores fisioterapeutas debería ser nuestro objetivo. El objetivo, el punto de destino tiene que ser mejorar la salud de los individuos y de la sociedad (eso que nos decían en la carrera de convertirnos en agentes de salud, Tomás Gallego dixit). El resto no son más que medios que pueden ayudar o no a conseguir nuestro objetivo. Conquistar y utilizar el 2.0 de una manera correcta es necesario. No basta con estar si queremos que las instituciones nos oigan, si queremos que otras profesiones nos oigan o si queremos que los pacientes nos oigan. Hay que hablar. Hay que hacerse oír.



Una última reflexión, siempre a raíz del informe de Janssen. Y dedicada a todos aquellos que se han sentido "ofendidos" por no estar. Qué malo es el ego. El informe #toptensalud20 no es una clasificación de los mejores, ni de los que mas hacen, ni de los más listos. El informe es una muestra y lo que importan son las conclusiones de la muestra, no los sujetos incluidos en ella. Podrían haber cogido otra muestra diferente y los resultados hubiesen sido muy parecidos. En eso consiste uno de los pilares de los estudios en ciencias sociales, en la capacidad representativa de la muestra elegida. Para el resto, MasterCard. O Klout, que para el ego va muy bien.

Muchas gracias y buena lectura.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Perder partidos. Ganar finales.

"Las finales no se juegan, se ganan." Luis Aragonés


En mis tiempos mozos le dediqué muchas horas al noble arte del balompié. Algunas jugando (bueno, más calentando banquillo que jugando para que vamos a negarlo) y otras, mucho más interesantes, entrenando equipos de chavales. No os voy a aburrir con historias del abuelo cebolleta. Pero quería reflexionar sobre una cosa y a ver que os parece.

105 metros. Esa es la longitud habitual de un campo de futbol profesional. Y dentro de ese campo la longitud del área grande (la zona donde el portero puede coger el balón con la mano) es de 16,5 metros. Si uno hace una regla de tres se da cuenta que el área equivale aproximadamente a un quince por ciento de la longitud total del campo.

Hay equipos que parecen muy buenos. Hay equipos que controlan muy bien el partido, que se pasan el balón perfectamente en un espacio de 88 metros. Toque adelante. Toque atrás. Marcaje al hombre. En zona. Doble pivote. Carrileros. Pero que cuando llegan a esos últimos metros se desinflan. No saben que hacer con el balón. Les falta tener claro cual es el objetivo del futbol. Como decía Cruyff, basta con meter un gol más que el contrario.

Así es un campo de futbol. Una división inexacta entre dos mitades. Una representa el 85 % del terreno. La otra representa "solamente" el 15 %. Según las matemáticas el 85% es mucho más que el 15 %. Pero el fútbol no comparte esa estadística. El penalty que falló Djukic con el Depor. El gol de Ramos en Lisboa. El fallo de Salinas contra Italia. El gol de Iniesta. Ese 15 % del campo es el que marca las diferencias en el fútbol. Lo mismo pasa en la fisioterapia.

Van diciendo los estudios que los efectos específicos de las terapias manuales representan aproximadamente en torno a un 15 % del resultado final. Y que el resto, el 85 %, tiene más que ver con los efectos inespecíficos. Escuchando esa música van frotándose las manos algunos (intrusos, extrusos, y no solo, espero que les guste el tono de esta entrada) diciendo que al final ese 85 % es mucho más importante que el 15%. Que da igual lo que hagas con tus manos porque su incidencia será tan pequeña en relación a todo lo demás que rodea el tratamiento que será irrelevante. Si pensáis eso no habéis jugado al futbol en vuestra puta vida.

Hay quien dice que se pueden ganar partidos (o curar pacientes) en ese 85 %, que la posesión y el control del partido sirven justo para eso. Y a veces ganan partidos, es cierto. A veces tanto va el cantaro a la fuente que al final se gana el partido (evolución natural de la enfermedad), o pasa que con un rebote el balón acaba entrando en la portería (regresión a la media), o que a veces un empate sobra (aceptación por parte del paciente y del terapeuta del estado de salud, disminución de la ansiedad como mediador del cuadro clínico). Pero la verdad es que los partidos, los campeonatos, las finales, se ganan en esos últimos 15 metros. Hay que ser muy buenos en esos últimos quince metros. Hay que ser muy buenos en la fisioterapia. Hay que marcar las diferencias con un 15 %.

¿Quiere decir eso que el 85 % (los efectos inespecíficos) no es importante? No, al contrario. Ahí es donde los partidos se pierden, en un balón perdido (expectativas defraudadas), en un contraataque que nos pasa desapercibido (mala recogida de información), en un marcaje mal hecho (relación terapeuta paciente mal dirigida). No podemos perder ahí nuestros partidos. Tenemos que estar atentos, muy atentos a cómo jugamos en ese espacio tan grande y a veces tan desconocido. No podemos confiar solo en tener un delantero grandullón para que lo haga todo. Esos 85 metros tenemos que dominarlos, que conocerlos, que utilizarlos para llevar el partido a esos 15 metros finales donde podemos (y debemos) marcar la diferencia. No podemos esperar que nuestra habilidad manual y nuestro razonamiento clínico ganen todos los partidos si no cuidamos los miedos, las creencias, las expectativas, los objetivos del paciente. Si no recogemos la información de una manera correcta. Si no cuidamos la relación terapeutica. En definitiva, si no sabemos leer bien el partido. Pero tampoco podemos esperar ganar una final desde el centro del campo, controlando, adornando con pases bonitos y hacia atrás (tantos discursos vacíos, a qué huelen las nubes) esperando que el tiempo corra y el árbitro pite. Al final, aunque sea en la prórroga hay que meterse en esa zona donde se hace la diferencia. Donde los buenos hacen la diferencia.  Y hacer algo muy fácil. O muy difícil. En el fondo es solo darle una patada a un balón. Como Iniesta. Igual que Iniesta.



Muchas gracias y buena lectura